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La ingenuidad

by en 8 mayo, 2010


P. Tadeusz Dajkcer

El país de los Tuaregs, kel-Ahaggar, está ubicado en el trópico de cáncer, en la mitad del Sahara. Rodeado de montañas de granito, está Tamanrasset, localidad que en 1905 contaba con 20 habitantes, vasallos de las tribus de Dag-Ghalí. Aquí, a 700 kilómetros de distancia de In-Salah y a 60 días de caminata desde la casa del sacerdote más cercano tuvo su casita con jardín, el Hermano Carlos de Focauld. Como leemos en una carta a la familia, la casita era una simple cabaña, construida de caña y el jardín era un pequeño montículo con algunas plantas creciendo en él. Aquí en Tamanrasset el Hermano Carlos de Focauld murió martirizado, no porque fuera francés, sino porque era religioso y amigo de los tuaregs.

“Tu los escondes en el secreto de tu rostro lejos de las intrigas de los hombres…” (Sal 30,21).

Alessandro Pronzato, en su libro “Meditaciones Desde la Arena”, que escribió durante su peregrinación a la tumba del Hermano Carlos de Focauld, hizo un comentario de este versículos del salmo, en el capítulo titulado “Elogio de la Ingenuidad”: “verificaba la exactitud de ese versículo que siempre me había parecido improbable (…) lo más expuesto e indefenso es el rostro. Pero cuando te colocas en la luz del rostro de Dios te encuentras protegido y tutelado. Lejano de las conjuras, de todo lo que te amenaza”.

“Tomas las distancias aunque las tramas más insidiosas estén allí, a dos pasos. Indefenso y sin embargo inatacable”.

“Cuando la oración te lleva al foco de la luz de Dios, esa luz se convierte en tu asilo más seguro”.

“Allí, en una zona abierta, expuesta, nada ni nadie te puede alcanzar. Con tal de que tengas el coraje de permanecer al descubierto y te fíes de aquella posición indefensa. Protegido por el asilo de Dios, el hombre de oración reencuentra una característica esencial: la ingenuidad. Se convierte en un despreocupado en sentido humano”.

Alessandro Pronzato resalta en su libro la relación que tiene la palabra ingenuidad con el término jurídico romano “ingenuus”, que significa “la libertad innata”, es decir la condición de aquel que había nacido libre, de Padres libres, y que jamás había dejado de ser libre.

Nosotros también somos libres porque Dios es nuestro Padre. “Pues no recibisteis es un espíritu de esclavos para recaer en el temor” –leemos en la epístola de los romanos-“antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá Padre! (Rm 8,15). Nuestra libertad es fruto dela redención de Jesucristo y del crecimiento en el Espíritu que Él nos dio. Significa la liberación del poder del pecado, del pecado del legalismo y de la muerte; liberación de todas las potencias terrestres y del gobierno de la soberbia y del egoísmo”.

Quien quiera ser libre, debe desear con todo su corazón desnudarse de todo lo que no es Dios, debe siempre y en todas partes hacer la voluntad del creador, que es la misma voluntad de laInmaculada. Pues, la voluntad de María, como escribe San Maximiliano María kolbe, “está tan unida a lavoluntad de Dios que parece ser una sola voluntad. Hablando pues del cumplimiento de la voluntad de Dios, podemos decir, sin exageración alguna, que cumplimos con la voluntad de la Inmaculada”

Significa perder todo y a todos y apoyarse solamente en Dios. Perder a los amigos y conocidos y las relaciones provechosas, renunciar a las reservas ahorradas “para la mala hora”. Tener solamente ala Inmaculada, y por medio de ella tener a Dios. El Hermano Carlos de Focauld escribió así de los renunciamientos: “Tratemos de ser pobres en espíritu, desprovistos de todo amor que no sea amor a Dios, desnudos de todo lo que no es Él…

No amemos ni anhelemos nada salvo a El. Despojados de nosotros mismos, no busquemos el bien ni para nosotros ni para otros, en consideración a ese bien, sino busquemos solamente la gloria de Dios en consideración a El mismo”.

Permite quedarte desnudo de todo. No temas. Cuando ya no tengas nada, salvo a Dios, recibirás el valioso don de la ingenuidad. Te librarás de “todas las astucias, de todos los cálculos astutos, de tácticas de acercamiento a los poderosos, de los enredos con los doctos, de las concesiones a las modas del día (…) Sal desarmado, despreocupados de las habladurías, “lejano” de las intrigas. Con lapretensión absurda de dar un nombre a las cosas y a las personas, sin servirse de las etiquetas ya preparadas” . Serás libre.

“Como está salvado en el asilo de Dios, no necesita recomponer su fachada”.

No te preocuparas de salvar tu propio rostro, pues ya no lo tendrás, porque lo perdiste para tener exclusivamente a María y, por medio de ella, a Dios.

Cuando te deshagas de las reservas y riquezas serás “prudente sin ser temeroso”. No temerás situaciones nuevas e inesperadas. Serás “cándido, sin ser estúpido”, y esto significa que dirás solamente lo que Dios deseará de ti. Estarás “lejano de las intrigas” porque ya no tendrá nada que perder. Serás “impermeable a los halagos” porque entenderás por fin que eres el peor de todos, y que cada palabra de alabanza que te dicen no es verdadera. Podrás moverte con naturalidad porque no te importará ni el respeto humano, ni la aceptación del medio en que vives. Sólo te importa María y por medio de ella, Cristo.

Podrás actuar “con libertad”. Lo único que te moverá a actuar será la búsqueda, el conocimiento y el cumplimiento de la voluntad de Dios. Podrás hacer alguien que “respeta a todos, pero no es capaz de distinguir a los grandes”.

Cuando ya no tengas nada, cuando estés indefenso ante el rostro de Dios, no perderás el tiempo buscando contacto con quienes pueden introducirte en medios interesantes; porque esos medios ya no te importaran más. El medio en que te encuentres es accesible para todos los que desean servir a Dios. Aquí hay lugar para cada hombre que, en humildad y en verdad, se pone delante de Dios.

Estarás listo para ser todo lo que Dios quiere de ti. Un hombre ingenuo “estar dispuesto a todos los encuentros, pero no va a buscar a la gente que cuenta”. Lo más importante para ti será el cumplimiento de la voluntad del creador y cuando te encuentras en los lugares en que “se celebran los ritos de la insignificancia”, vas a evitarlos, porque te parecerán vacíos, estúpidos, e irracionales. Tu presencia allí sería una pérdida de tiempo.

Dejará de interesarte “estar en un círculo”, porque solo te importará poder moverte por el mundo entero de Dios.

No limitarás tus contactos a un grupo determinado de personas, a la familia o a tus conocidos, porque todos somos una gran familia en nuestro Señor Jesucristo.

Todos somos hijo de nuestra Madre, la santísima virgen María y si tienes que conseguir algo al precio de postración, lo desestimarás, porque Dios no quiere que te sometas, ni que seas adulador. Y no hay motivo para que actúes en contra de la voluntad del Creador. Cuando estés en la verdad delante de Dios, despojado de todas tus riquezas, la ingenuidad te será añadida.

Entonces empezarás a preferir los lugares tranquilos y silenciosos, en los que descubrirás a tu Señor, donándote al sabor de la libertad, y la alegría del canto. Serás un ingenuo, un niño.

Serás alguien que alejas a los intrigrantes porque representas un blanco demasiado fácil. ¿Qué gusto va a dar acechar a un desprevenido que camina a la luz del sol en territorio abierto? ¿Para que destruir a un hombre tan imprudente que se porta como si pidiera que lo destruyan?

No, esto no tiene ningún sentido. ¿Para que destruir a un hombre que en la opinión de otra gente no es nada, y que no pertenece a un medio que tenga importancia en el mundo?

El hombre ingenuo es un hombre de oración “el hombre que ora no podrá jamás convertirse en un astuto. Si fuese astuto no sería un hombre de oración. La oración es escuela de sabiduría, no de astucia” la oración se basa en la fe y no en los cálculos humanos.

La oración enseña a superar cada obstáculo, a arrasar las murallas.

“Tu los escondes en el secreto de tu rostro,

lejos de las intrigas de los hombres;

bajo techo los pones a cubierto

de la querella que las lenguas”

(Sal 30,21)

¿Que es lo que puede amenazarnos en tu presencia, escondidos en lo secreto de tu amor?

Links:

Familias de Nazaret

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