<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	xmlns:georss="http://www.georss.org/georss" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
	>

<channel>
	<title>Textos Monásticos</title>
	<atom:link href="http://textosmonasticos.wordpress.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://textosmonasticos.wordpress.com</link>
	<description>Lecturas útiles para monjes y eremitas</description>
	<lastBuildDate>Wed, 25 Nov 2009 00:29:44 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.com/</generator>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<cloud domain='textosmonasticos.wordpress.com' port='80' path='/?rsscloud=notify' registerProcedure='' protocol='http-post' />
<image>
		<url>http://www.gravatar.com/blavatar/e7cefc3a9c58214070150081e5316189?s=96&#038;d=http://s.wordpress.com/i/buttonw-com.png</url>
		<title>Textos Monásticos</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com</link>
	</image>
			<item>
		<title>El monaquismo recuerda lo esencial</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/24/el-monaquismo-recuerda-lo-esencial/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/24/el-monaquismo-recuerda-lo-esencial/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 00:27:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conferencias y homilias]]></category>
		<category><![CDATA[benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso de Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[el monaquismo recuerda lo esencial]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=351</guid>
		<description><![CDATA[Buscar a Dios
Discurso a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada
Señores cardenales;  venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;  queridos hermanos y hermanas: 
Os recibo con alegría con ocasión de la asamblea plenaria de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, que celebra cien años [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=351&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><h2 style="text-align:center;"><strong><span style="color:#666699;">Buscar a Dios</span></strong></h2>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">Discurso a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada</span></strong></p>
<p><em><span style="color:#333399;">Señores cardenales;  venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;  queridos hermanos y hermanas: </span></em></p>
<p>Os recibo con alegría con ocasión de la asamblea plenaria de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, que celebra cien años de vida y actividad. En efecto, ha transcurrido ya un siglo desde que mi venerado predecesor san Pío X, con la constitución apostólica <em>Sapienti consilio, </em>del 29 de junio de 1908, hizo autónomo vuestro dicasterio como <em>Congregatio negotiis religiosorum sodalium praeposita, </em>nombre que sucesivamente ha sido modificado varias veces. Para recordar este acontecimiento, habéis programado para el 22 de noviembre un congreso que lleva un título significativo:  &#8220;Cien años al servicio de la vida consagrada&#8221;. Por eso, deseo pleno éxito a esta iniciativa oportuna.</p>
<p>Este encuentro es una ocasión muy propicia para saludar y expresar mi gratitud a todos los que trabajan en vuestro dicasterio. Saludo en primer lugar al prefecto, cardenal Franc Rodé, a quien doy las gracias por haberse hecho intérprete de los sentimientos comunes. Asimismo, saludo a los miembros del dicasterio, al secretario, a los subsecretarios y a los demás oficiales que, con diversas responsabilidades, prestan su servicio diario con competencia y sabiduría, para &#8220;promover y regular&#8221; la práctica de los consejos evangélicos en las diversas formas de vida consagrada, como también la actividad de las sociedades de vida apostólica (cf. <a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_constitutions/documents/hf_jp-ii_apc_19880628_pastor-bonus-index_sp.html" target="_blank"><em><span style="text-decoration:underline;">Pastor bonus</span></em></a><em>,</em>105).</p>
<p>Los consagrados constituyen una porción elegida del pueblo de Dios:  sostener y conservar su fidelidad a la llamada divina, queridos hermanos y hermanas, es el compromiso fundamental que realizáis según modalidades ya bien consolidadas gracias a la experiencia acumulada en estos cien años de actividad. Este servicio de la Congregación ha sido mucho más asiduo en los decenios sucesivos al concilio Vaticano II, en los que se ha llevado a cabo el esfuerzo de renovación, tanto en la vida como en la legislación de todos los institutos religiosos y seculares, así como de las sociedades de vida apostólica. Por tanto, a la vez que me uno a vosotros para dar gracias a Dios, dador de todo bien, por los buenos frutos producidos por vuestro dicasterio durante estos años, recuerdo con gratitud a todos los que a lo largo de este siglo de actividad se han prodigado en beneficio de los consagrados y las consagradas.</p>
<p>La asamblea plenaria de vuestra Congregación ha centrado este año su atención en un tema que me interesa mucho:  el monaquismo, <em>forma vitae </em>que  se  ha inspirado siempre en la Iglesia primitiva, nacida en Pentecostés (cf. <em>Hch </em>2, 42-47; 4, 32-35). De las conclusiones de vuestros trabajos, centrados especialmente en la vida monástica femenina, podrán brotar indicaciones útiles para los monjes y monjas que &#8220;buscan a Dios&#8221;, realizando su vocación para el bien de toda la Iglesia. También recientemente (cf. <a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2008/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20080912_parigi-cultura_sp.html" target="_blank"><em><span style="text-decoration:underline;">Discurso al mundo de la cultura</span></em></a><em> </em>en París, 12 de septiembre de 2008) puse de relieve la ejemplaridad de la vida monástica en la historia, subrayando que su finalidad es sencilla y, al mismo tiempo esencial:  <em>quaerere Deum</em>, buscar a Dios y buscarlo a través de Jesucristo que lo reveló (cf. <em>Jn </em>1, 18), tratando de fijar la mirada en las realidades invisibles que son eternas (cf. <em>2 Co </em>4, 18), en espera de la manifestación gloriosa del Salvador (cf. <em>Tt</em> 2, 13).</p>
<p><em>Christo omnino nihil praeponere</em> (cf. <em>Regla de san Benito </em>72, 11; san Agustín, <em>Enarr. In Ps. </em>29, 9; san Cipriano, <em>Ad Fort.</em> 4). Esta expresión, que la Regla de san Benito toma de la tradición precedente, expresa muy bien el valioso tesoro de la vida monástica que se sigue practicando aún hoy tanto en el Occidente como en el Oriente cristiano. Es una invitación apremiante a plasmar la vida monástica hasta hacerla memoria evangélica de la Iglesia y, cuando se la vive de forma auténtica, es &#8220;ejemplaridad de vida bautismal&#8221; (cf. Juan Pablo II, <a href="http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jp-ii_apl_02051995_orientale-lumen_sp.html" target="_blank"><em><span style="text-decoration:underline;">Orientale lumen</span></em></a><em>, </em>9). En virtud de la primacía absoluta reservada a Cristo, los monasterios están llamados a ser lugares en los que se realice la celebración de la gloria de Dios, se adore y se cante la presencia divina en el mundo, misteriosa pero real; se trata de vivir el mandamiento nuevo del amor y del servicio recíproco, preparando así la &#8220;revelación final de los hijos de Dios&#8221; (cf. <em>Rm </em>8, 19).</p>
<p>Cuando los monjes viven el Evangelio de forma radical, cuando los que se dedican a la vida totalmente contemplativa cultivan en profundidad la unión esponsal con Cristo, de la que habla ampliamente la instrucción de esta Congregación &#8220;<a href="http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccscrlife/documents/rc_con_ccscrlife_doc_13051999_verbi-sponsa_sp.html" target="_blank"><em><span style="text-decoration:underline;">Verbi Sponsa</span></em></a>&#8221; (13 de mayo de 1999), el monaquismo puede constituir para todas las formas de vida religiosa y de consagración una memoria de lo que es esencial y tiene la primacía en toda vida bautismal:  buscar a Cristo y no anteponer nada a su amor.</p>
<p>El camino indicado por Dios para esta búsqueda y para este amor es su Palabra misma, que en los libros de la Sagrada Escritura se ofrece en abundancia a la reflexión de los hombres. Por tanto, el deseo de Dios y el amor a su Palabra se alimentan recíprocamente y suscitan en la vida monástica la exigencia insuprimible del <em>opus Dei</em>, del <em>studium orationis</em> y de la <em>lectio divina</em>, que es escucha de la Palabra de Dios, acompañada por las grandes voces de la tradición de los Padres y de los santos; y es también oración orientada y sostenida por esta Palabra.</p>
<p>La reciente Asamblea general del Sínodo de los obispos, que se celebró en Roma el pasado mes de octubre sobre el tema:  &#8220;La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia&#8221;, al renovar el llamamiento a todos los cristianos a arraigar su existencia en la escucha de la Palabra de Dios contenida en la Sagrada Escritura, invitó en especial a las comunidades religiosas y a cada hombre y mujer consagrados a hacer de la Palabra de Dios su alimento diario, en particular por medio de la práctica de la <em>lectio divina</em> (cf. <em>Elenchus praepositionum, </em>n. 4).</p>
<p>Queridos hermanos y hermanas, quienes entran en un monasterio buscan en él un oasis espiritual donde aprender a vivir como verdaderos discípulos de Cristo, en serena y perseverante comunión fraterna, acogiendo también a posibles huéspedes como a Cristo mismo (cf. <em>Regla de san Benito</em>, 53, 1). Este es el testimonio que la Iglesia pide al monaquismo también en nuestro tiempo. Invoquemos a María, Madre del Señor, la &#8220;mujer de la escucha&#8221;, que no antepuso nada al amor del Hijo de Dios nacido de ella, para que ayude a las comunidades de vida consagrada y especialmente a las monásticas a ser  fieles a su vocación y misión.</p>
<p>Los monasterios han de ser cada vez más oasis de vida ascética, donde se perciba la fascinación de la unión esponsal con Cristo y donde la opción por lo Absoluto de Dios esté envuelta en un clima constante de silencio y de contemplación.</p>
<p>A la vez que os aseguro mi oración por esta intención, imparto de corazón la bendición apostólica a todos los que participáis en la asamblea plenaria, a los que trabajan en vuestro dicasterio, así como a los miembros de los diversos institutos de vida consagrada, y especialmente a los de vida totalmente contemplativa. Que el Señor derrame sobre cada uno la abundancia de sus consolaciones.</p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#666699;"><em>Discurso que dirigió Benedicto XVI el 20 de noviembre de 2008 a los participantes en la Asamblea plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vita Apostólica al recibirles en el Vaticano con motivo de sus cien años de fundación.</em></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#666699;"><em>Extraído de: </em></span></p>
<h2 style="text-align:center;"><span style="color:#666699;"><em><a href="http://www.zenit.org/">Zenit.org</a></em></span></h2>
<h2 style="text-align:center;"><span style="color:#666699;"><em><a href="http://www.zenit.org/"></a><span style="color:#000000;font-style:normal;font-weight:normal;font-size:13px;">© Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana</span></em></span></h2>
Posted in Conferencias y homilias Tagged: benedicto XVI, Discurso a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, Discurso de Benedicto XVI, el monaquismo recuerda lo esencial <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/351/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/351/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/351/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/351/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/351/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/351/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/351/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/351/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/351/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/351/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=351&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/24/el-monaquismo-recuerda-lo-esencial/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Enseñanzas de Abba Doroteo</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/21/doroteo/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/21/doroteo/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 21 Nov 2009 04:21:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conferencias y homilias]]></category>
		<category><![CDATA[Abba doroteo]]></category>
		<category><![CDATA[de los Santos Padres]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñanzas de los ancianos]]></category>
		<category><![CDATA[No juzgar a los demas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=322</guid>
		<description><![CDATA[No debemos juzgar al prójimo
Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos será difícil pecar, nos será difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves.
Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=322&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><strong><span style="color:#993300;">No debemos juzgar al prójimo</span></strong></p>
<p>Hermanos, si recordamos bien los dichos de los santos Ancianos y los meditamos sin cesar, nos será difícil pecar, nos será difícil descuidarnos. Si como ellos nos dicen, no menospreciamos lo pequeño, aquello que juzgamos insignificante, no caeremos en faltas graves.</p>
<p>Se lo repetiré siempre, por las cosas pequeñas, el preguntarse por ejemplo: ¿Qué es esto? ¿Qué es aquello?, nacerá en el alma un hábito nocivo y nos pondremos a subestimar incluso las cosas importantes. ¿Se dan cuenta de qué pecado tan grande cometemos cuando juzgamos al prójimo? En efecto, ¿qué puede haber más grave? ¿Existe algo que Dios deteste más y ante lo cual se aparte con más horror?.</p>
<p>Los Padres han dicho: &#8220;No existe nada peor que el juzgar&#8221; . Y sin embargo, es por aquellas cosas que llamamos de poca importancia por lo que llegamos a un mal tan grande. Si aceptamos cualquier leve sospecha sobre nuestro prójimo, comenzamos a pensar: &#8221; ¿Qué importancia tiene el escuchar lo que dice tal hermano? ¿Y si yo lo dijera también? ¿Qué importa si observo lo que este hermano o este extraño va a hacer? &#8220;. Y el espíritu comienza a olvidarse de sus propios pecados y a ocuparse del prójimo.</p>
<p>De ahí vienen los juicios, maledicencias y desprecios y finalmente caemos nosotros mismos en las faltas que condenamos. Cuando descuidamos nuestras propias miserias, cuando no lloramos nuestro propio muerto, según la expresión de los Padres, no podemos corregirnos en absoluto sino más bien nos ocupamos constantemente del prójimo.</p>
<p>Ahora bien, nada irrita más a Dios, nada despoja más al hombre y lo conduce al abandono, que el hecho de criticar al prójimo, de juzgarlo o maldecirlo.</p>
<p>Porque criticar, juzgar y despreciar son cosas diferentes. Criticar es decir de alguien: tal ha mentido o se ha encolerizado, o ha fornicado u otra cosa semejante. Se lo ha criticado, es decir, se ha hablado en contra suyo, se ha revelado su pecado, bajo el dominio de la pasión.</p>
<p>Juzgar es decir: tal es mentiroso, colérico o fornicador. Aquí juzgamos la disposición misma de su alma y nos pronunciamos sobre su vida entera al decir que es así y lo juzgamos como tal. Y es cosa grave. Porque una cosa es decir: se ha encolerizado, y otra: es colérico, pronunciándose así sobre su vida entera. Juzgar sobrepasa en gravedad todo pecado, a tal punto que Cristo mismo ha dicho: Hipócrita, sácate primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver claro para sacar la paja del ojo de tu hermano (Lc 6, 42).</p>
<p>Ha comparado la falta del prójimo a una paja, y el juzgar, a una viga; así de grave es juzgar, más grave quizá que cualquier otro pecado que podamos cometer. El fariseo que oraba y agradecía a Dios por sus buenas acciones no mentía, decía la verdad; no es por eso por lo que fue condenado. En efecto, debemos agradecer a Dios por cualquier bien que podamos realizar, puesto que lo hacemos con su asistencia y su ayuda. Luego, no fue condenado por haber dicho: No soy como los otros hombres (Lc 18, 11). No, fue condenado cuando, vuelto hacia el publicano, agregó: ni como ese publicano. Entonces fue gravemente culpable, porque juzgaba a la persona misma de ese publicano, la disposición misma de su alma, en una palabra su vida entera. Y así el publicano se alejó justificado, mientras que él no.</p>
<p>No existe nada más grave, más enojoso, lo vuelvo a repetir, que juzgar o despreciar al prójimo. ¿Por qué más bien no nos juzgamos a nosotros mismos, ya que conocemos nuestros defectos, de los cuales deberemos rendir cuenta a Dios? ¿Por qué usurpar el juicio de Dios? ¿Cómo nos permitimos exigir a su creatura? ¿No deberíamos temblar oyendo lo que le sucedió a aquel gran Anciano, que al enterarse de que un hermano había caído en fornicación dijo de él: &#8221; ¡Oh! ¡Qué mal ha cometido!&#8221;? ¿No conocen la temible historia que refiere al respecto el libro de los Ancianos ? Un santo ángel llevó ante él el alma del culpable y le dijo: &#8220;Aquel que juzgaste ha muerto. ¿Dónde quieres que lo conduzca: al reino o al suplicio?&#8221; ¿Qué hay más terrible que esta responsabilidad? Porque las palabras del ángel al Anciano no quieren decir otra cosa que: &#8220;Puesto que eres tú el juez de justos y pecadores, dame tus órdenes con respecto a esta pobre alma. ¿La perdonas? ¿Quieres castigarla?&#8221;</p>
<p>Así, este santo anciano, trastornado, pasó el resto de sus días entre gemidos, lágrimas y mil penas, suplicando a Dios le perdonara ese pecado Y esto después de haberse prosternado a los pies del ángel y de haber recibido su perdón. Porque la palabra del ángel: &#8220;Así Dios te ha mostrado cuán grave es el juzgar, no lo hagas más&#8221;, significaba su perdón. Sin embargo el alma del Anciano no quiso ser consolada de su pena hasta su muerte.</p>
<p>¿Por qué, entonces, queremos nosotros exigir algo del prójimo? ¿por qué querer cargarnos con el fardo de otro? Nosotros, hermanos, ya tenemos de qué preocuparnos.Que cada uno piense en sí mismo y en sus propias miserias. Sólo a Dios corresponde justificar o condenar, a él que conoce el estado de cada uno, sus fuerzas, su comportamiento, sus dones, su temperamento, sus particularidades, y juzgar de acuerdo a cada uno de estos elementos que sólo él conoce.</p>
<p>Dios juzga en forma diferente a un obispo, a un príncipe, a un anciano y a un joven, a un superior y a un discípulo, a un enfermo y a un hombre de buena salud. Y ¿quién podrá emitir esos juicios sino aquel que todo lo ha hecho, todo lo ha formado, y todo lo sabe?</p>
<p>Recuerdo haber oído relatar el hecho siguiente: un navío cargado de esclavos echó el ancla en una ciudad donde vivía una virgen piadosa, muy preocupada por su salvación. Esta se alegró cuando supo de la llegada del barco, porque deseaba comprar una pequeña esclava. Pensaba: &#8220;La educaré como conviene, de tal forma que ignore absolutamente la malicia de este mundo&#8221;. Hizo venir al patrón del barco que tenía justamente dos niñitas como ella quería. Enseguida pagó el precio y con alegría se llevó una de las pequeñas a su casa. Apenas se había alejado la piadosa mujer, una miserable comediante salió al encuentro del patrón y viendo a la otra niña que lo acompañaba quiso comprarla. Se entendieron por el precio, pagó y se fue, llevándose consigo a la niña.</p>
<p>¡Vean, hermanos, el misterio de Dios, vean sus juicios! ¿Quién podrá explicarlo? La piadosa virgen que tomó esa pequeña la crió en el temor de Dios, la formó en las buenas obras, le enseñó todo sobre la vida monásticas en una palabra, le hizo conocer el buen aroma de los santos mandamientos de Dios.</p>
<p>La Comediante, por el contrario, tomó a la desdichada para hacer de ella un instrumento del diablo. ¿Qué otra cosa podría enseñarle, esa arpía, más que la perdición de su alma? ¿Qué podríamos decir nosotros de este horroroso reparto? Las dos eran pequeñas, las dos fueron llevadas para ser vendidas sin saber adónde iban. Y he aquí que una de ellas se encontró en las manos de Dios y la otra en las del diablo. ¿Podríamos decir que Dios pedirá a esta lo mismo que a aquella? ¿Cómo podría hacerlo?</p>
<p>Y si las dos cayeran en la fornicación o en otro pecado, aunque la falta fuera idéntica, ¿podríamos decir que las dos recibirán el mismo juicio? ¿Cómo admitirlo? Una de ellas ha sido instruida sobre el juicio y el Reino de Dios y ha puesto en práctica día y noche las palabras divinas, mientras que la otra desdichada no ha visto ni oído nada bueno sino al contrario, todas las ignominias del diablo. ¿Ser posible que ambas sean juzgadas con el mismo rigor?.</p>
<p>En consecuencia el hombre no puede conocer nada de los juicios de Dios. Sólo Dios puede comprender todo y juzgar los asuntos de cada uno según su ciencia única. En realidad ocurre que un hermano hace en la simplicidad de su corazón un acto que complace a Dios más que toda tu vida, y tú, ¿te eriges en juez suyo y dañas así tu alma? Si él llegara a caer, ¿cómo podrías saber cuántos combates ha librado y cuántas veces ha derramado su sangre antes de cometer el mal? Quizá su falta cuente ante Dios como una obra de justicia, porque Dios ve su pena y el tormento que ha soportado anteriormente; siente piedad de él y lo perdona. Dios tiene piedad de él y de ti, ¡tú lo condenas para tu perdición! Y ¿cómo podrías conocer todas las lágrimas que ha derramado sobre su falta en presencia de Dios? Tú has visto el pecado, pero no conoces el arrepentimiento.</p>
<p>A veces no solamente juzgamos sino que además despreciamos. En efecto, como ya lo he dicho, una cosa es juzgar y otra despreciar. Hay desprecio cuando no contentos con juzgar al prójimo, lo execramos, le tenemos horror como a algo abominable, lo que es peor y mucho más funesto.</p>
<p>Aquellos que quieren ser salvados no se ocupan de los defectos del prójimo, sino siempre de sus propias faltas, y así progresan. Tal era aquel monje que viendo pecar a su hermano decía gimiendo: &#8220;¡Desdichado de mí! ¡Hoy él, y mañana seguramente seré yo!&#8221; ¡Vean qué prudencia! ¡Qué presencia de espíritu! ¿Cómo ha encontrado la forma de no juzgar a su hermano? Al decir: &#8220;¡Seguramente seré yo mañana!&#8221;, se inspiró en el temor y la inquietud por el pecado que esperaba cometer y así evitó juzgar al prójimo. Pero no contento con esto se ha humillado por debajo de su hermano agregando: &#8220;El ha hecho penitencia por su falta, pero yo no la hago, ni llegaré a hacerla, seguramente no, porque no tengo voluntad para hacer penitencia&#8221;.</p>
<p>Vean, hermanos, la luz de esta alma divina. No sólo ha podido abstenerse de juzgar al prójimo sino que se tiene por inferior a él. Y nosotros, miserables como somos, juzgamos a diestra y siniestra, sentimos aversión y desprecio cada vez que oímos o sospechamos cualquier cosa.</p>
<p>Lo peor es que, no contentos por el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos, nos apresuramos a decir al primer hermano que encontramos: &#8220;Ha pasado esto y esto otro&#8221;, y le hacemos mal también a él, echando el pecado en su corazón. No tememos a aquel que dijo: ¡Ay de aquel que haga tomar a su prójimo una bebida impura! (Ha 2, 15). Pero hacemos el trabajo del demonio y no nos preocupamos. Porque ¿qué puede hacer un demonio sino perturbar y dañar? Es así como colaboramos entonces con los demonios no sólo para nuestra perdición sino también para la del prójimo. Aquel que daña a un alma trabaja con los demonios y los ayuda, así como aquel que practica el bien trabaja con los ángeles santos.</p>
<p>¿De dónde proviene esta desdicha sino de nuestra falta de caridad? Si tuviéramos caridad acompañada de compasión y pena, no prestaríamos atención a los defectos del prójimo según la palabra: La caridad cubre una multitud de defectos  y La caridad no se detiene ante el mal, disculpa todo, etc. (I Co 13, 5-6).</p>
<p>Luego, si tuviéramos caridad, ella misma cubriría cualquier falta y seriamos como los santos cuando ven los defectos de los hombres. Los santos ¿acaso son ciegos por no ver los pecados? ¿Quién detesta más el pecado que los santos? Sin embargo no odian al pecador, no lo juzgan, no le rehuyen. Por el contrario, lo compadecen, lo exhortan, lo consuelan, lo cuidan como a un miembro enfermo: hacen todo para salvarlo. Vean a los pescadores: con su anzuelo echado al mar, han atrapado un gran pez y sienten que se agita y se debate, pero no lo sacan enseguida con gran esfuerzo, porque la línea se rompería y todo estaría perdido, sino que diestramente le aflojan el hilo y lo dejan ir por donde quiere. Cuando perciben que está agotado y que su afán mengua, comienzan a tirar poco a poco de la línea.</p>
<p>De la misma manera los santos por la paciencia y la caridad atraen al hermano en lugar de rechazarlo lejos de sí con repugnancia. Cuando una madre tiene un hijo deforme no lo abandona horrorizada; sino que se afana en adornarlo y hacer todo lo posible para que sea agradable.</p>
<p>Es así como los santos protegen siempre al pecador, lo preparan, y lo toman a su cargo para corregirlo en el momento oportuno, para impedirle dañar a otro y también para que ellos mismos progresen más en la caridad de Cristo.</p>
<p>¿Qué hizo San Ammonas cuando los hermanos alterados fueron a decirle: &#8220;Ven a ver, abba, hay una mujer en la celda de tal hermano&#8221;? ¡Qué misericordia, qué caridad testimonió esa santa alma! Sabiendo que el hermano había escondido a la mujer bajo el tonel, se sentó arriba y ordenó a los otros buscar en toda la celda. Como no la encontraran les dijo: &#8221; ¡Dios los perdone!&#8221;. Y haciéndoles sentir vergüenza, les ayudó a no creer más, con facilidad, en el mal del prójimo. En cuanto al culpable lo curó no solamente protegiéndolo ante Dios, sino corrigiéndolo cuando encontró el momento favorable. Porque luego de haber despedido a todo el mundo, lo tomó de la mano y le dijo: &#8220;Preocúpate de ti mismo, hermano&#8221;. Enseguida el hermano fue penetrado de dolor y compunción y obraron en su alma la bondad y la compasión del anciano.</p>
<p>Adquiramos nosotros también la caridad. Adquiramos la misericordia respecto del prójimo para evitar la terrible maledicencia, el juzgar y el despreciar. Ayudémonos los unos a los otros como a nuestros propios miembros. Si alguien tiene una herida en la mano, en el pie o en otra parte, ¿siente acaso asco de sí mismo? ¿se corta el miembro enfermo aunque se esté pudriendo? Mas bien ¿no lo lavará , limpiará , le pondrá emplastos y vendajes, lo untará con óleo santo, rogará y hará rogar a los santos por él, como dice Abba Zósimo? .</p>
<p>En resumen no abandona su miembro, no le asquea su fetidez, hace todo por curarlo. Así debemos compadecernos unos de otros, ayudarnos mutuamente, o valiéndonos de otros más capaces, hacer todo con el pensamiento y con las obras para socorrernos a nosotros mismos y los unos a los otros. Porque somos miembros los unos de los otros, dice el Apóstol (Rm 12, 5). Luego, si formamos un solo cuerpo y si somos cada uno por nuestra parte miembros los unos de los otros (Rm 12, 5), cuando un miembro sufre todos los miembros sufren con él (I Co 12, 26). A su entender, ¿qué son los monasterios? ¿No son como un solo cuerpo con sus miembros? Los que gobiernan son la cabeza, los que cuidan y corrigen son los ojos, los que sirven por la palabra son la boca, las orejas son los que obedecen, las manos los que trabajan, los pies los que hacen los encargos y aseguran los servicios. ¿Eres la cabeza? Gobierna. ¿Eres los ojos? Sé atento y observa. ¿Eres la boca? Habla para provecho. ¿Eres la oreja? Obedece; ¿la mano? Trabaja; ¿el pie? Cumple tu servicio. Que cada uno, como pueda, trabaje por el cuerpo.</p>
<p>Sean siempre solícitos en ayudarse los unos a los otros, ya sea instruyendo y sembrando la Palabra de Dios en el corazón de su hermano, ya sea consolándolo en el momento de prueba o prestándole asistencia y ayudándolo en su trabajo. En una palabra, cuide cada uno, como pueda, según ya les he dicho, de que permanezcan unidos los unos a los otros. Ya que cuanto más unido se está al prójimo, más unido se está a Dios.</p>
<p>Para que comprendan el sentido de esta palabra voy a darles una imagen sacada de los Padres: Supongan un círculo trazado sobre la tierra, es decir una circunferencia hecha con un compás y un centro. Se llama precisamente centro al centro del círculo. Presten atención a lo que les digo. Imaginen que ese círculo es el mundo, el centro, Dios, y sus radios, las diferentes maneras o formas de vivir los hombres. Cuando los santos deseosos de acercarse a Dios caminan hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior se van acercando uno al otro al mismo tiempo que a Dios. Cuanto más se aproximan a Dios, más se aproximan los unos a los otros; y cuanto más se aproximan los unos a los otros, más se aproximan a Dios.</p>
<p>Y comprenderán que lo mismo sucede en sentido inverso, cuando dando la espalda a Dios nos retiramos hacia lo exterior, es evidente entonces que cuanto más nos alejamos de Dios, más nos alejamos los unos de los otros y cuanto más nos alejamos los unos de los otros más nos alejamos también de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. Cuando estamos en el exterior y no amamos a Dios, en la misma medida estamos alejados con respecto al prójimo. Pero si amamos a Dios, cuanto más nos aproximemos a Dios por la caridad tanto más estaremos unidos en caridad al prójimo, y cuanto estemos unidos al prójimo tanto lo estaremos a Dios.</p>
<p>¡Que Dios nos haga dignos de comprender aquello que nos es provechoso y realizarlo! Porque cuanto más nos preocupemos por cumplir diligentemente lo que entendemos, más nos dará Dios su luz y nos enseñará su voluntad.</p>
<h5 style="text-align:right;"><em><span style="color:#993300;">Esta y otras enseñanzas fueron dadas cuando dejó el monasterio de abba Séridos y fundó, con la ayuda de Dios, su propio monasterio, después de la muerte de abba Juan el Profeta, y de la reclusión definitiva de abba Barsanufio.</span></em></h5>
<p style="text-align:right;"><em><span style="color:#993300;"><a href="http://www.tradizione.oodegr.com/tradizione_index/vitesanti/abbadositeo.htm"><strong><span style="color:#808000;">Sobre Abba Doroteo</span></strong></a></span></em></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#000000;">Recomendamos:</span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;"><em><strong><span style="color:#333399;"><a href="http://www.vidasacerdotal.org/index.php/ordinariato-para-los-anglicanos-que-desean-entrar-en-la-comunion-plena-con-la-iglesia-catolica.html"><span style="color:#0000ff;">Sobre el ordinariato para los Anglicanos</span></a></span></strong></em></span></p>
Posted in Conferencias y homilias Tagged: Abba doroteo, de los Santos Padres, Enseñanzas de los ancianos, No juzgar a los demas <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/322/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/322/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/322/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/322/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/322/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/322/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/322/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/322/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/322/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/322/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=322&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/21/doroteo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Evangelizar los nuevos Areópagos</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/17/los-nuevos-areopagos/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/17/los-nuevos-areopagos/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 11:23:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cartas]]></category>
		<category><![CDATA[al venerado hermano señor cardenal ivan dias]]></category>
		<category><![CDATA[areópagos]]></category>
		<category><![CDATA[benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[EVANGELIZAR LOS NUEVOS AREÓPAGOS]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=317</guid>
		<description><![CDATA[Al Venerado Hermano
Señor Cardenal Ivan Dias
Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos
Con ocasión de la Asamblea Plenaria de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, deseo dirigirle, señor cardenal, mi cordial saludo, que de buen grado hago extensivo a los arzobispos, a los obispos y a cuantos toman parte en ella. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=317&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:right;">Al Venerado Hermano</p>
<p style="text-align:right;">Señor Cardenal Ivan Dias</p>
<p><strong>Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos</strong></p>
<p>Con ocasión de la Asamblea Plenaria de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, deseo dirigirle, señor cardenal, mi cordial saludo, que de buen grado hago extensivo a los arzobispos, a los obispos y a cuantos toman parte en ella. Saludo también al secretario, al secretario adjunto, al subsecretario y a todos los colaboradores de este dicasterio. Uno la expresión de mis sentimientos de aprecio y de gratitud por el servicio que hacéis a la Iglesia en el ámbito de la misión <em>ad gentes</em>.</p>
<p>El tema que afrontáis en este encuentro, &#8220;<em>San Pablo y los nuevos areópagos</em>&#8220;, también a la luz del Año Paulino concluido hace poco, ayuda a revivir la experiencia del Apóstol de los Gentiles cuando en Atenas, tras haber predicado en numerosos lugares, se dirigió al areópago y anunció allí el Evangelio usando un lenguaje que hoy podríamos definir ‘inculturado’ (cfr Hch<em> </em>17,22-31).</p>
<p>Ese areópago, que entonces representaba el centro de la cultura del culto pueblo ateniense, hoy – como diría mi venerado predecesor Juan Pablo II &#8211; “puede ser asumido como símbolo de los nuevos ambientes en los que se debe proclamar el Evangelio” (<em>Redemptoris missio, </em>37). En efecto, la referencia a ese acontecimiento constituye una invitación apremiante a saber valorar los &#8220;areópagos&#8221; de hoy, donde se afrontan los grandes desafíos de la evangelización. Queréis analizar este tema con realismo, teniendo en cuenta los muchos cambios sociales ocurridos. Un realismo apoyado por el espíritu de fe, que ve la historia a la luz del Evangelio, y con la certeza que tenía Pablo de la presencia de Cristo resucitado. Resuenan confortadoras también para nosotros las palabras que Jesús le dirigió en Corinto: &#8220;No tengas miedo, sigue hablando y no calles; porque yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte mal” (<em>Hch</em> 18,9-10). De manera eficaz, el Siervo de Dios Pablo VI dijo que no se trata solo de predicar el Evaneglio, sino de “alcanzar y casi sacudir con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad, que están en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación” (<em>Enseñanzas </em>XIII, [1975]<em>,</em> 1448).</p>
<p>Es necesario mirar a los “nuevos areópagos” con este espíritu; algunos de ellos, en la actual globalización, se han vuelto comunes, mientras que otros siguen siendo específicos de algunos continentes, como se ha visto también en la reciente Asamblea especial para África del Sínodo de los Obispos. La actividad misionera de la Iglesia debe por tanto orientarse hacia estos centros neurálgicos de la sociedad del tercer milenio. No debe infravalorarse la influencia de una difundida cultura relativista, las más de las veces carente de valores, que entra en el santuario de la familia, se infiltra en el ámbito de la educación y en otros ámbitos de la sociedad y los contamina, manipulando las conciencias, especialmente las juveniles. Al mismo tiempo, sin embargo, a pesar de estas insidias, la Iglesia sabre que el Espíritu Santo está siempre en acción. Se abren de hecho nuevas puertas al Evangelio y se va extendiendo en el mundo en anhelo de una auténtica renovación espiritual y apostólica. Como en otras épocas de cambios, la prioridad pastoral es mostrar el verdadero rostro de Cristo, Señor de la historia y único Redentor del hombre. Esto exige que cada comunidad cristiana y la Iglesia en su conjunto ofrezcan un testimonio de fidelidad a Cristo, construyendo pacientemente esa unidad querida por Él e invocada por todos sus discípulos. La unidad de los cristianos hará, de hecho, más fácil la evangelización y la confrontación con los desafíos culturales, sociales y religiosos de nuestro tiempo.</p>
<p>En esta empresa misionera podemos mirar al apóstol Pablo, imitar el “estilo” de vida y el mismo “espíritu” apostólico centrado totalmente en Cristo. Con esta completa adhesión al Señor, los cristianos podrán más fácilmente transmitir a las futuras generaciones la herencia de la fe, capaz de transformar también las dificultades en posibilidades de evangelización. En la reciente Encíclica <em>Caritas in veritate</em> quise subrayar que el desarrollo económico y social de la sociedad contemporánea necesita recuperar la atención a la vida espiritual y una “serie consideración de las experiencias de confianza en Dios, de fraternidad espiritual en Cristo, de confianza en la Providencia y en la Misericordia divinas, de amor y de perdón, de renuncia a sí mismos, de acogida del prójimo, de justicia y de paz&#8230; El anhelo del cristiano es que toda la familia humana pueda invocar a Dios como <em>Padre Nuestro</em>” (n. 79).</p>
<p>Señor cardenal, mientras agradezco el servicio que este dicasterio hace a la causa del Evangelio, invoco sobre usted y sobre cuantos toman parte en la presente Asamblea Plenaria la ayuda de Dios y la protección de la Virgen María, Estrella de la evangelización, mientras envío de corazón a todos mi Bendición Apostólica.</p>
<p style="text-align:right;"><em><span style="color:#993300;">En el Vaticano, 13 de noviembre de 2009</span></em></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;"><a href="http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/index_sp.htm">BENEDICTUS XVI PP</a></span></strong></p>
<p style="text-align:right;"><strong><span style="color:#993300;"><span style="font-weight:normal;">Extraído de:</span> <a href="http://www.zenit.org/article-33302?l=spanish">Zenit.org</a></span></strong></p>
Posted in Cartas Tagged: al venerado hermano señor cardenal ivan dias, areópagos, benedicto XVI, EVANGELIZAR LOS NUEVOS AREÓPAGOS <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/317/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/317/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/317/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/317/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/317/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/317/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/317/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/317/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/317/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/317/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=317&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/17/los-nuevos-areopagos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>de la Pureza del Corazón</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/12/de-la-pureza-del-corazon/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/12/de-la-pureza-del-corazon/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 12 Nov 2009 07:12:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conferencias y homilias]]></category>
		<category><![CDATA[Conferencia en Lectio]]></category>
		<category><![CDATA[monjes de la santa cruz]]></category>
		<category><![CDATA[Padre Juan Bautista Romano]]></category>
		<category><![CDATA[puritas cordis]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=305</guid>
		<description><![CDATA[

CAMINO DE DEIFICACIÓN PARA EL ORANTE
Padre Juan B. Romano MSC 
Monje de La Santa Cruz


Introducción.
El Hombre interior es un hombre nocturno, punto de partida de la pureza del corazón.
 Deseo iniciar esta ponencia compartiéndoles una experiencia de los Santos Padres, y dice así.
Se trataba de dos ermitaños que vivían en un par de islas diversas. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=305&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><span style="color:#993300;"><strong><br />
</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><strong>CAMINO DE DEIFICACIÓN PARA EL ORANTE</strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><a href="http://hesiquia.wordpress.com/de-la-santa-cruz/">Padre Juan B. Romano MSC</a> </strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><a href="http://hesiquia.wordpress.com/de-la-santa-cruz/">Monje de La Santa Cruz</a></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><br />
</strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;"><span style="color:#3366ff;">Introducción.</span></span></strong></p>
<p><em><span style="color:#333399;">El Hombre interior es un hombre nocturno, punto de partida de la pureza del corazón.</span></em></p>
<p><strong> </strong>Deseo iniciar esta ponencia compartiéndoles una experiencia de los Santos Padres, y dice así.</p>
<p><em>Se trataba de dos ermitaños que vivían en un par de islas diversas. Un ermitaño era joven y se había hecho muy famoso y gozaba de gran reputación, en tanto que el otro era anciano y un gran desconocido. Un día, el anciano tomó una barca y se desplazó hasta la isla del joven y famoso ermitaño. Lo saludo con educación y honores y le pidió un consejo espiritual. El joven le entregó una formula, un mantra como oración de repetición, y le facilitó las instrucciones necesarias para la repetición del mismo. Agradecido, el anciano volvió a tomar la barca para dirigirse a su isla, mientras que el joven eremita, se sentía muy orgulloso por haber sido reclamado espiritualmente por aquel anciano, En tanto el anciano se sentía muy feliz con el mantra. </em><em> </em></p>
<p><em>El anciano, era una persona sencilla y de corazón puro. Toda su vida no había hecho otra cosa que ser un hombre de buenos sentimientos y ahora, ya en su ancianidad, quería hacer alguna práctica metódica.</em></p>
<p><em> Estaba el joven ermitaño leyendo las escrituras, cuando, a las pocas horas de marcharse, el anciano regresó compungido, y le dijo: </em><em> </em></p>
<p><em>Venerable asceta, resulta que he olvidado las palabras exactas del mantra. Siento ser un pobre ignorante. ¿Puedes indicármelo otra vez? </em><em> </em></p>
<p><em>El joven miró al anciano con condescendencia y le repitió el mantra. </em><em> </em></p>
<p><em>Lleno de orgullo, se dijo interiormente: “Poco podrá este pobre hombre avanzar por la senda hacia la Verdad, si ni siquiera es capaz de retener un mantra”. Pero su sorpresa fue extraordinaria cuando de repente vio que el anciano partía hacia su isla caminando sobre las aguas. </em></p>
<table border="0" cellpadding="0" width="97%">
<tbody>
<tr>
<td>Queridos hermanos y hermanas, yo soy sólo un   lector apasionado de los Santos Padres antiguos y vengo a compartirles una   experiencia de <em>lectio</em> sobre el tema   de la “pureza del corazón”, muy seguramente no les diré nada nuevo o que,   quizás, Ustedes no conozcan. Como Ustedes saben soy un monje y como tal sigo   el camino de la tradición antigua de la Iglesia, en lo que se refiere a la   búsqueda de la Verdad, como identificación con el Señor, sabiendo que el fin   de la vida monástica, como la definen los Santos Padres antiguos, es la   Pureza del Corazón, y la vida anacorética, como específico y particular   camino monástico, tiene como fin el anonadamiento de una vida escondida que   es el fruto de la Pureza del Corazón del que se ha identificado con Dios, el   que está recorriendo el camino de retorno al lugar de partida, a la casa del   Eterno Padre. Con esto defino lo que creo que es la Pureza del Corazón, es un   camino y mucho más es El Camino que se hace vida en el orante, en el buscador   de Uno y Trino, del Eterno Dios. Y es Camino, porque Cristo es Camino Verdad   y Vida y Él para decirlo con el Pobre de Asís es el Único Puro. Ciertamente   me pueden decir y quien no es monje o anacoreta qué hace, y es aquí donde   decimos que la Pureza del corazón es el camino kenótico ofrecido por el señor   para todo bautizado, si para cada uno de nosotros allí donde Dios nos ha   puesto, en nuestra particular vocación.</td>
</tr>
<tr>
<td>Es por esto que hemos de afirmar que la Pureza de Corazón es una total   aceptación de nosotros y de nuestra situación y condición, tal como soy, tal   como estoy, podríamos decir tal como he llegado, como querida por Dios. Esto   significa la renuncia a todas las ilusiones sobre nosotros mismos, toda   estima exagerada de nuestras propias capacidades, para obedecer a la voluntad   de Dios como se nos presenta en los momentos difíciles de la vida en su   verdad exacta, donde la pureza del corazón es el reconocimiento iluminado del   hombre nuevo, como opuesto a las complejas y lamentables fantasías del hombre   viejo. ¿Acaso Dios impone un sentido para mi vida desde fuera, a través de   los acontecimientos, la costumbre, la rutina, la ley, un sistema, el impacto   de aquellos con los que vivo en sociedad? ¿O bien estoy llamado a crearme   desde dentro, con Él, con su gracia, un sentido que refleje su verdad y que   me haga su “palabra” hablada libremente en mi situación personal? Mi   verdadera identidad subyace en la llamada de Dios a mi libertad y en mi   respuesta a Él y este es el medio en donde se desarrolla la Pureza del   Corazón, como camino de deificación.</td>
</tr>
<tr>
<td>Pidamos entonces al Señor, que mire nuestros hechos, nuestras   palabras,  nuestra intención y cuando   ésta no esté bien encaminada a Él, la reoriente.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: 2517 El corazón es la sede de la personalidad moral: “de dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones” (Mt 15, 19). La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la purificación del corazón.</p>
<p><strong>2518</strong> La sexta bienaventuranza proclama: “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8). Los “corazones limpios” designan a los que han ajustado su inteligencia y su voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres dominios: la caridad (cf 1 Tm 4, 3-9; 2 Tm 2 ,22), la castidad o rectitud sexual (cf 1 Ts 4, 7; Col 3, 5; Ef 4, 19), el amor de la verdad y la ortodoxia de la fe (cf Tt 1, 15; 1 Tm 3-4; 2 Tm 2, 23-26). Existe un vínculo entre la pureza del corazón, del cuerpo y de la fe: Los fieles deben creer los artículos del Símbolo “para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeciéndole, vivan bien; viviendo bien, purifiquen su corazón; y purificando su corazón, comprendan lo que creen” (S. Agustín, fid. et symb. 10, 25).</p>
<p><strong>2519</strong> A los “limpios de corazón’ se les promete que verán a Dios cara a cara y que serán semejantes a El (cf 1 Co 13, 12, 1 Jn 3, 2). La pureza de corazón es el preámbulo de la visión. Ya desde ahora esta pureza nos concede ver según Dios, recibir al otro como un ‘prójimo”; nos permite considerar el cuerpo humano, el nuestro y el del prójimo, como un templo del Espíritu Santo, una manifestación de la belleza divina.</p>
<p>La Pureza del Corazón, mensaje tan actual y necesario, decía el Siervo de Dio; Juan Pablo II, en un mundo donde “se exaltan a menudo el placer, el egoísmo o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y de felicidad. Es necesario reafirmar con claridad que se debe defender la pureza del corazón y del cuerpo, porque la castidad “custodia” el amor auténtico.”</p>
<p>El corazón es el símbolo de lo más íntimo del hombre; en él se origina todo</p>
<p>lo bueno que luego se hace realidad en la conducta externa de la persona. La Pureza del Corazón agranda su capacidad de amar, mientras el aburguesamiento, el egoísmo, la ceguera espiritual son consecuencia de una interioridad manchada.</p>
<p>Todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio en su corazón (Mateo 5, 27-32).El Señor nos señala en el Evangelio la esencia del Noveno Mandamiento, que prohíbe los actos internos (pensamientos, deseos, imaginaciones) contra la virtud de la castidad, lo mismo que todo afecto desordenado, aunque aparezca limpio y desinteresado, si no está de acuerdo a la voluntad de Dios en las circunstancias de cada uno. Es necesario evitar los</p>
<p>motivos de tentaciones internas contra la castidad por falta de prudencia para</p>
<p>guardar los sentidos, mortificando la imaginación, abstenerse de buscar compensaciones afectivas o de vanidad, y de revolver recuerdos. El Espíritu Santo da más y más gracias cuando el alma está firmemente decidida a mantenerse limpia con la ayuda de la gracia.</p>
<p>El Señor nos pide que guardemos el corazón, defendiéndolo de aquello que</p>
<p>pueda incapacitarlo para amar y que seamos consecuentes en todo momento</p>
<p>con la propia vocación y estado. Los casados deben guardarlo para la persona con quien se casaron, en los comienzos y cuando pasen los años, y recordar siempre que el secreto de la felicidad conyugal esta en lo cotidiano y no en los ensueños. A los que el Señor nos pidió nuestro corazón por entero, sin compartirlo con otra criatura, recordar siempre que Él los quiere como hostia viva y grata a Dios (SAN JERÓNIMO, Epístola), sin compensaciones, hilillos o cadenas, con generosidad y fortaleza.</p>
<p>Todo esto a modo de introducir el hacia dónde nos encamina una autentica experiencia de custodia del Corazón. Si, la guarda del corazón comienza en muchas ocasiones por la guarda de la vista. Además es aconsejable mantener una prudente distancia con las personas con las que Dios no quiere que se quede el corazón apegado. Cuidar que la afectividad no se desborde, sino ordenarla y encauzarla según el querer de Dios. Vigilar la memoria, la imaginación, la ensoñación. Estos peligros se agudizan en momentos de cansancio, de aridez interior o como compensación a los pequeños fracasos de la vida normal.</p>
<p>Estamos llamados a vivir el camino de Custodia del Corazón, porque nuestra vocación es la deificación.</p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;"><span style="color:#3366ff;">Deificación.</span></span></strong></p>
<p>La transformación del hombre queda resumida por los Padres en la célebre fórmula: “Dios se ha hecho hombre para que el hombre pueda convertirse en Dios”; para que el hombre participe por la gracia de la naturaleza divina, como dice la segunda carta del apóstol Pedro (1,4).</p>
<p>Esta fórmula no implica de ninguna manera la negación de lo humano, sino su plenitud en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, donde lo humano está vivificado por el Espíritu: “Dios se ha hecho portador de la carne, dice Atanasio de Alejandría, para que el hombre pueda convertirse en portador del Espíritu” (<em>De la Encarnación</em>, 8).</p>
<p>“El hombre no es verdaderamente humano más que en Dios”. El Verbo encarnado, crucificado, glorificado, es el que constituye ese lugar de resurrección, ese lugar pentecostal donde el hombre se eleva hacia Dios. La Pureza del Corazón que pertenece a la experiencia de lo sobrenatural de elevación del hombre se da en la vida del Hombre, naturaleza y gracia de conjugan en el sujeto Hombre, en el yo cotidiano, en el aquí y ahora de la historia, de la nuestra, de la mía, de la de cada uno.</p>
<p>Porque Dios se ha hecho hombre, el hombre puede convertirse en Dios. Se eleva por ascensiones divina en la misma medida en que Dios se ha humillado por amor a los hombres, asumiendo, sin modificar, lo peor de nuestra condición. Esta es la experiencia de la Pureza del corazón<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn1">[1]</a>.</p>
<p>En Cristo, el Espíritu Santo nos comunica, a nosotros los hombres una filiación divina renovada. Permitiéndonos participar como hombres, en el nacimiento eterno del Hijo, y nos introduce en el corazón de la Trinidad. La deificación se identifica con esta adopción.</p>
<p>“En Él habita corporalmente toda la plenitud d la divinidad”, dice san Pablo (Col 2,9). Y Juan, el teólogo, nos revela tan alto misterio cuando dice que el Verbo habita entre nosotros (Jn 1,14). Porque todos estamos e Cristo, y la realidad común de la humanidad encuentra en Él la vida…El Verbo habitó en todos, a través de uno solo, a fin de que, del solo verdadero Hijo de Dios, su dignidad pasara a toda la humanidad por el Espíritu santificante y, por uno solo, se cumpliera esta palabra: “He dicho: Sois dioses, todos hijos del Altísimo” (Sal 81,6; Jn 10,34)<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn2">[2]</a>.</p>
<p>Transformación que hace posible la Iglesia como “misterio” –como sacramento en el sentido ontológico– al integrarnos en la humanidad del Verbo, saturada de las energías divinas, de la presencia y poder del <em>Pneuma</em>.</p>
<p>El cuerpo del Verbo, en su naturaleza propia se enriqueció del Verbo al que fue unido: se hizo santo, vivificante, lleno de la energía divina. Y en Cristo, nosotros hemos sido transformados<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn3">[3]</a>, y en esta transformación participa la Pureza del Corazón.</p>
<p>Cristo llenó su cuerpo de la energía vivificante del Espíritu. En adelante llama Espíritu a su carne, sin negar que sea carne…Ella está unida en efecto al Verbo, que es la vida, dice San Cirilo de Alejandría<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn4">[4]</a>.</p>
<p>Los Padres de Alejandría, y particularmente san Cirilo, desarrollaron esta mística de la adopción deificante. Sólo el Verbo es Hijo por naturaleza, pero en su Cuerpo, en su Espíritu, nos convertimos en “hijos por participación”. Y ya lo hemos dicho, Cristo es Él Único Puro y de esta pureza también participamos nosotros como hijo, dando así lugar a lo que podemos definir, con San Cirilo de Alejandría<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn5">[5]</a>, una Cristología energética, pneumática, donde la humanidad es penetrada por la incandescencia de la divinidad como el hierro al rojo lo es por el fuego.</p>
<p>La participación del Espíritu Santo, nos da, a nosotros los hombres, la gracia de ser moldeado como imagen plena de la naturaleza divina, y nuevamente nos dice San Cirilo: “El que recibe la imagen del Hijo, es decir del Espíritu, posee plenamente por éste al Hijo y al Padre que están en él”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn6">[6]</a>.</p>
<p>Ser deificado significa, pues, convertirse en un viviente con una vida más fuerte que la muerte, y por esto la Pureza del Corazón en el fin de la Vida en Dios, ya que el Verbo es la vida misma y el Espíritu el que vivifica, el que nos vivifica. Con San Ireneo de Lyon podremos decir: “Es imposible vivir sin la vida, y no existe vida más que por participación de la de Dios, y esta participación consiste en ver a Dios y gozar de su plenitud”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn7">[7]</a>.</p>
<p>El mismo San Ireneo nos dice: “La gloria de Dios es el hombre vivo y la vida de hombre es la visión de Dios. Si ya la revelación de Dios por la creación da vida a todos los seres que viven sobre la tierra, cuánto más la manifestación del Padre por el Verbo dará la vida a los que ven a Dios”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn8">[8]</a>. Y en otra parte nos agrega: “Dios mismo es la vida de los que participan de Él”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn9">[9]</a>.</p>
<p>La santidad es la vida en plenitud. Y hay santidad en todo hombre que participa profundamente de la vida. No sólo en el gran asceta, sino también en el creador de belleza, en el que busca la verdad escondida en el misterio de los seres y las cosas, en el profundo amor de un hombre y una mujer, en la madre que sabe consolar a su hijo y darle a luz espiritualmente. En silencio monástico, como en el apostolado de la gran ciudad, en el trabajo sencillo del obrero, como en el laboratorio del científico, todos y cada uno de nosotros donde estemos estamos destinados a la Pureza del Corazón como camina de santidad, Ya que en esto consiste nuestro ser como Dios, y junto a Orígenes podremos decir: “Los santos son los que viven. Y los que están vivos son los santos”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn10">[10]</a>.</p>
<p>Recordémoslo: las virtudes son divino-humanas, participación de los atributos de Dios. Por ellas, Dios se hace hombre en el hombre y vuelve al hombre Dios. Y nuevamente nos ilumina San Máximo el Confesor: “El Espíritu unido a Dios por la oración y por el amor adquiere sabiduría, bondad, poder, beneficencia, liberalidad…en resumen, lleva en él los atributos de Dios”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn11">[11]</a>.</p>
<p>En el hombre deificado se construye el camino de la Pureza del Corazón, como un camino en un único “sentido”, el de unir la inteligencia, los deseos y la fuerza transfigurándolos en la luz divina.</p>
<p>Con Diadoco de Fótica podemos pensar y afirmar sin temor, que “el conocimiento espiritual nos enseña que existe un solo sentido natural del alma, dividido (…) a causa de la desobediencia de Adán. Pero ha sido reunificado por el Espíritu Santo (…). El espíritu de los que se desligan de las codicias de la vida gracias a su desasimiento, se llena de vigor y puede sentir indeciblemente la plenitud divina. Entonces comunica su alegría al mismo cuerpo (…): Dice el salmista: “En Él, mi carne ha florecido” (Salmo 27, 7)”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn12">[12]</a>.</p>
<p>Ya aquí abajo, el hombre se convierte en un “resucitado”; es la “pequeña resurrección” de la que habla Evagrio, y que anticipa la victoria definitiva sobre la muerte y la transfiguración del cosmos, de todo el creado. La comunión con Dios es, participación en su ser. Por la gracia, los participantes se identifican con el participado. El movimiento y la estabilidad se equilibran y refuerzan; es una estabilidad en la identidad, un movimiento en la alteridad irreductible.</p>
<p>Nuevamente San Máximo el Confesor nos ilumina: “El fin de la fe es la verdadera revelación de su objeto. Y la verdadera revelación del objeto de la fe, es la comunión indecible con Él… Esta comunión es el retorno de los creyentes tanto a sus orígenes como a su final… y, por consiguiente, la saciedad del deseo. La saciedad del deseo, es la estabilidad eternamente en movimiento de los que la desean en torno al objeto deseado… y por tanto la eterna alegría sin separación…, la participación en las cosas divinas. Esta participación en las cosas divinas es la similitud de lo participado y los participantes. Y esta similitud es la identidad de los participantes con lo participado… Esta identidad es la deificación”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn13">[13]</a>.</p>
<p>Sólo la antinomia puede evocar la deificación. El hombre, sin dejar de ser hombre, queda enteramente iluminado por la gloria.</p>
<p>Y nuevamente San Máximo nos dice: “El hombre deificado, permaneciendo enteramente hombre por su naturaleza, en su alma y en su cuerpo, se convierte enteramente en Dios en su alma y su cuerpo, por la gracia y el esplendor divino de la gloria beatificante que le llena totalmente”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn14">[14]</a>.</p>
<p>Dios nos envuelve en su plenitud cuando nos deifica. Y el hombre, nosotros, con la adhesión de su amor, se unimos totalmente a la energía divina; la energía de Dios y de los santos es sólo una. Dios “todo en todos”, “todo en todo”.</p>
<p>Sin embargo, todo queda orientado hacia la metamorfosis cósmica. Todo queda atrapado en el dinamismo de la comunión de los santos y, por ella de la resurrección universal.</p>
<p>La comunión de los santos perfila poco a poco el rostro de Cristo que viene. Da a luz al Logos en la historia y en el universo en el Logos. La luz del Tabor, que es la luz de pascual, se difunde progresivamente, estalla en la santidad y abrazará a todos en la Parusía. Entonces el fin de la Pureza que deifica es la Parusía.</p>
<p>Como dice San Máximo el Confesor: “El Verbo se manifiesta en los perfectos imprimiendo en ellos de antemano y misteriosamente la forma de su venida futura, como en un icono”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn15">[15]</a>.</p>
<p>“Allá, en la paz, dirá San Agustín, veremos al que es Dios… nosotros, los infieles a ese Dios que nos hubiera hecho dioses si a ingratitud no nos hubiera arrancado de su comunión… Recreados por Él y llenos de la más abundante gracia, veremos en ese eterno reposo, al que es Dios, de quien seremos colmados cuando sea todo en todos…Ese día será el <em>sabbat</em> nuestro que no tendrá atardecer, y que terminará el domingo eterno en que se manifieste la resurrección de Cristo ofreciendo plenitud eterna tanto al alma como al cuerpo. Allá estaremos en la paz y nos querremos; nos querremos y nos amaremos; nos amaremos y nos celebraremos”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn16">[16]</a>.</p>
<p>Igual que el cuerpo del Señor fue glorificado en la montaña, transfigurado en la gloria de Dios y en la luz infinita, así los cuerpos de los santos serán glorificados y resplandecerán como el relámpago… Y con el Pseudo Macario diremos: “Les he dado la gloria que tú me diste” (Jn 17, 22). Igual que se pueden encender innumerables cirios con una sola llama, así los cuerpos de todos los miembros de Cristo formarán el de Cristo en la única Pureza del Único Puro… Nuestra naturaleza humana ha sido transformada en la plenitud de Dios, y se ha convertido toda entera en fuego y luz”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn17">[17]</a>.</p>
<p>“El fuego oculto y casi apagado bajo las cenizas de este mundo… estallará y abrazará divinamente a la apariencia de muerte”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn18">[18]</a>. “El interior oculto recubrirá completamente la apariencia exterior”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn19">[19]</a>.</p>
<p>La resurrección comienza aquí abajo; en la Iglesia de los primeros tiempos, un hombre profundamente espiritual era ya un “resucitado”. Los momentos más auténticos de nuestra vida, los que se ubican en lo invisible, tienen ya el sabor de la resurrección. La resurrección comienza cada vez que una persona, despojándose de sus condicionamientos para transfigurarlos, encuentra en la gracia el “cuerpo de su alma”, “la exterioridad de su interioridad”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn20">[20]</a>. Cada vez que reabsorbe la modalidad opaca, separadora, necrosada del mundo en su modalidad crística, en “ese fuego inefable y prodigioso oculto en la esencia de las cosas como en la Zarza”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn21">[21]</a>.</p>
<p>Los santos son gérmenes de resurrección. Sólo ellos pueden orientar hacia la resurrección la pasión ciega de la historia, por eso la virtud de la Pureza del Corazón, hoy se nos plantea como un desafío que es una llamada.</p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;"><span style="color:#3366ff;">Fundamentos del amor del Yo liberado.</span></span></strong></p>
<p>El progreso espiritual como dinámica de la Pureza del corazón, no tiene, en definitiva, otra verificación ni una mejor expresión, que nuestra capacidad de amar, que se traduce en un respeto, un servicio, un afecto desinteresado que no pide reciprocidad, en una “simpatía”, leer “empatía”, que nos induce a salir de nosotros para “sentir con”, “sentir en” el otro. Es una capacidad de descubrir al otro como una interioridad tan misteriosa y profunda como la mía, pero diferente, y querida diferente por Dios.</p>
<p>En el mundo caído, se ha roto la unidad de los hombres; todo parece una “pelea de reptiles”, y yo intento librarme de la angustia que me atenaza proyectándola sobre el otro, como si fuera un odre receptor de mi trágica finitud. El otro es siempre mi enemigo, y tengo necesidad de que lo sea. En Cristo, la muerte ha sido vencida y mi infierno interior transformado en Iglesia; ya no tengo necesidad de enemigos, nadie me separa de nadie. El criterio de profundización espiritual se concreta en el amor a los enemigos, según la paradójica consigna evangélica que sólo adquiere sentido por la cruz –la de Cristo y la nuestra – y por la resurrección – la de Cristo y a nuestra –. Y esto como máxima expresión de un Corazón purificado.</p>
<p>Nos dice San Juan Clímaco: “Vi un día tres monjes a los que se les humilló de forma parecida y al mismo tiempo, el primero se sintió terriblemente herido, se turbó, pero guardó silencio. El segundo sintió alegría por sí mismo, pero tristeza por el que le insultó. El tercero sólo pensó en el daño de su prójimo y lloró con extrema compasión. Uno estaba poseído por el miedo, el otro por la esperanza de la recompensa, el tercero por el amor”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn22">[22]</a>.</p>
<p>El verdadero milagro, el más difícil, es el del ejemplo y el ejercicio del amor, en el sentido espiritual de este término (el Evangelio habla de <em>ágape</em>, la <em>caritas</em> latina). La Pureza del Corazón necesariamente apunta a esta libertada del amor que implica entrar en Dios, y dejarse atrapar por el inmenso movimiento de amor de la Trinidad que nos revela al otro como “prójimo” o, mejor dicho, que permite a cada uno de nosotros constituirse en “prójimo” de lo demás hombres. Por esto la Pureza del Corazón es un don – llamado bautismal, donde convertirse en prójimo significa alcanzar a Cristo, porque Él se identifica con todo hombre que sufre, que es rechazado, que está encarcelado, que es ignorado. Recordemos la escena del juicio final en el evangelio de san Mateo: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui extranjero y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Señor ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo llegaste como extranjero y te recogimos o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo estuviste enfermo, en la cárcel y fuimos a visitarte? Y el rey les contestará: Os lo aseguro, cada vez que lo hicisteis con uno de mis hermanos más pequeños lo hicisteis conmigo” (Mt 25, 35-40). Sí, la Pureza del Corazón es amor que se hace prójimo. El amor de ágape descubre que todo hombre, y especialmente todo hombre que sufre, es el sacramento de Cristo, “otro Cristo”, como dice san Juan Crisóstomo. El hombre es una existencia en relación, a imagen del Uno-Trinidad.</p>
<p>San Basilio nos dice: “Después de haber depositado estas semillas en nuestros corazones, el Señor reclama los frutos y dice:  “Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros” (Jn 13, 34). El Señor, queriendo alentar a nuestras almas a observar este mandamiento, no reclamó a sus discípulos como prueba de su fidelidad, que hicieran prodigios ni milagros inauditos –aunque les dio, en el Espíritu Santo, el poder de realizarlos – sino que les dice: “Todos sabrán que son mis discípulos por el amor que se profesan unos a otros” (Jn 13, 35).</p>
<p>Une de tal manera estos preceptos que revierte sobre sí mismo los beneficios de que el prójimo es objeto. “Porque tuve hambre, dice, y me dieron de comer”. Y añade: “Todo lo que hicieron al menor de mis hermanos, a mí me lo ha n hecho” (Mt 25, 35-40). Así, por el primer precepto, es posible observar el segundo y, por el segundo, volver al primero: amando al Señor, se ama también al prójimo porque: “El que me ama, dice el Señor, guardará mis mandamientos” y “Mi mandamiento es que se amen los unos a los otros como yo los he amado” (J 13, 34)”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn23">[23]</a>.</p>
<p>Es como la imagen del círculo o, más bien, de los rayos de una rueda. Los rayos están separados pero se unen en el centro. Aproximadamente al centro, que es Dios, significa poseer la revelación del prójimo. Porque no se puede conocer a otro, como persona, más que por una revelación. Por un conocimiento-desconocimiento. El amor es pobreza, kénosis. El conocimiento del prójimo es inseparable de una actitud de no-posesión.</p>
<p>Nos Doroteo de gaza: “Tal es la naturaleza del amor: en la medida en que nos alejamos del centro (del círculo) y no amamos a Dios, en la misma medida, nos alejamos del prójimo. Pero si amamos a Dios, cuanto más nos aproximemos  a Él por el amor, más unidos nos sentiremos al prójimo por amor en una actitud vital de Pureza del Alma”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn24">[24]</a>.</p>
<p>Misterio y esplendor del Cuerpo de Cristo: todos somos “miembros” de Cristo, como escribe Pablo, “miembros los unos de los otros”. Consustancialidad humana. Existe un solo hombre, en el sentido más real posible. El amor que genera la Pureza del Corazón, circula por este cuerpo ilimitado como sangre divino-humana.</p>
<p>Un anciano dijo: “He pasado veinte años luchando para ver a todos los hombres como uno solo”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn25">[25]</a>.</p>
<p>Esta unidad crística se expresa en el Espíritu Santo, al que toda la tradición desde Pablo y Juan, designa como el Espíritu de <em>comunión</em>, la cual transcriben la humanidad la gran comunión trinitaria.</p>
<p>“Cuando el amor perfecto, dice San Gregorio, excluya por la Pureza del Alma, el miedo o cuando el miedo o cuando el miedo se haya metamorfoseado en amor, entonces todo el que se salve formará una unidad que crecerá junto a la Plenitud única, y todos serán unos en otros, uno en la Paloma perfecta. (…) De esta manera, cercados por la unidad del Espíritu Santo como por el lazo de la paz, todos formarán un solo Cuerpo y un solo Espíritu (…). Pero será mejor citar literalmente las palabras mismas del Evangelio: “Que todos sean uno, como tú, Padre, eres en mí y yo en ti, a fin de que ellos sean uno en nosotros” (Jn 17, 21). Ahora bien, el lugar de esta unidad es la gloria. Quienquiera que esté familiarizado con las Escrituras, si está atento a la palabra del Señor: “La gloria que tú me has dado, yo se la he transmitido” (Jn 17, 22), convendrá en que esta gloria s el Espíritu Santo. En efecto, les dio realmente la gloria cuando dijo: “Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20, 22)”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn26">[26]</a>.</p>
<p>El hombre santificado ya no es un separado. Así es en la medida en que comprende activamente que ya no está separado de nada, ni de nadie, y sólo en esta medida se santifica. Lleva en él a la humanidad, a todos los hombres, con su pasión y resurrección. Se identifica, en Cristo, con el “Adán total”. Su yo ya no le interesa, sino que incluye a todos los hombres en su oración, en su amor, sin juzgar ni condenar, salvo a sí mismo, como el último de todos. S hace infinitamente vulnerable a los horrores del mundo, a las tragedias siempre nuevas de la historia, pero triturado con Cristo, resucita con Él, y con todos, y sabe que la resurrección tiene la última palabra. Más allá del horror, está la alegría, dice el Pseudo Macario: “los que han sido juzgados dignos de convertirse en hijos de Dios y de nacer de lo alto, del Espíritu Santo (…), lloran y se afligen por todo el género humano, ruegan por e Adán total vertiendo lágrimas, abrasados como están de amor espiritual por la humanidad. También a veces su espíritu se inflama con una alegría y con un amor tal que, si fuera posible, llevarían a todos los hombres en su corazón, sin distinguir los malos de los buenos: A veces, en la humildad del espíritu, se rebajan de tal forma ante los hombres que se consideran los últimos y los más pequeños de todos. Después de lo cual, el Espíritu les hace vivir de nuevo con una alegría inefable”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn27">[27]</a>.</p>
<p>Nuestra vida y muerte espirituales se ponen en juego en nuestra relación con el otro. Por eso dice san Juan de la Cruz: “El último día seremos juzgados sobre el amor”.</p>
<p>El abba Antonio dice: “La vida y la muerte dependen de nuestro prójimo. En efecto, si queremos a nuestros hermanos queremos a Dios pero si escandalizamos a nuestro hermano, pecamos contra Cristo”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn28">[28]</a>.</p>
<p>Para encontrar la <em>parrhèsia</em>, la amistad confiada con Dios, no existe otra vía que la compasión o, como se dice en griego, la “simpatía”, que es la capacidad de sufrir con, de sentir con, es decir la plenitud del Alma Purificada porque liberada de sí misma se abre al Otro y en Él a los Hermanos. Para un hombre que no siente compasión, el sufrimiento de los hombres se interpone entre él y Dios.</p>
<p>El abba Teodoro de Ferme interpeló al abba Pambo: “Dime algo”. A duras penas, le dijo: “Teodoro, ve y ten compasión de todos. La compasión nos permite hablar libremente con Dios”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn29">[29]</a>.</p>
<p>Porque la compasión del hombre termina por unirse a la compasión misma que Dios experimenta por el mundo. Gregorio Niceno habla del <em>pathos</em>, de la pasión de Dios por los hombres, del “Dios que sufre”, del Dios patético. Y Pascal dice: “Jesús estará agonizando hasta el fin del mundo”.</p>
<p>San Isaac el sirio dice: “Hermano, te recomiendo esto, que el peso de la compasión en ti haga inclinarse la balanza hasta que sientas en tu corazón la compasión misma que Dios siente por el mundo”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn30">[30]</a>.</p>
<p>Amar a los hombres significa, en definitiva, estar dispuesto a renunciar a la propia salvación para que ellos se salven, como imploraron Moisés y Pablo.</p>
<p>Amar a los hombres significa compartir hasta la muerte, la kénosis del amor de Dios en su Hijo único…</p>
<p>Tal era el signo por el que se reconocía a los que habían alcanzado la perfección: se entregarían al fuego diez veces al día por amor a los hombres, y no estarían satisfechos. Esto es lo que dice Moisés a Dios: “Perdona su pecado, y si no, bórrame del libro que has escrito” (Ex 32, 31). Y esto es también lo que dice el bienaventurado Pablo: “Quisiera verme separado de Cristo por mis hermanos” (Rom 9, 3).</p>
<p>Nuevamente san Isaac el Sirio, “y también Dios mismo, el Señor, que en su amor por la creación, entregó a su propio Hijo a la muerte en la cruz. “Tanto amó Dios al mundo que, por él, entregó a la muerte a su Hijo único” (Jn 3, 16). Así, los santos(…) semejantes a Dios, derraman sobre todos la sobreabundancia de su amor”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn31">[31]</a>.</p>
<p>El verdadero espiritual se aleja de todos para estar “a solas” con Dios. Pero al perderse anónimo en Dios, se encuentra con Cristo en el gran movimiento del amor trinitario, no ya separado sino unido a todos, con esto retornamos al inicio con el fin de la vida anacorética que es el anonadamiento.</p>
<p>El bienaventurado Evagrio Póntico nos dice: “bienaventurado el que vela por la salvación y el progreso de todos con alegría, como si fueran los suyos. Bienaventurado el que considera a todos los hombres como Dios, cerca de Dios (…), el que está separado de todos y unido a todos, por el camino de la mortificación”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn32">[32]</a>.</p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;"><span style="color:#3366ff;">Las exigencias de la Pureza del Amor.</span></span></strong></p>
<p>La ardiente meditación de la cruz, es decir del amor sin límites de Dios, hace que se disuelva en nosotros el rencor, el resentimiento, el odio. Ante la inmensidad del perdón de Dios, dice el Evangelio, ¿cómo no perdonar al otro? ¿Cómo recibir el perdón de Dios si no perdonamos al otro?</p>
<p>San Juan Clímaco dice releyendo el evangelio: “perdona nuestras deudas así como (en la medida en que) nosotros perdonamos a nuestros deudores”, rezamos en el padrenuestro. El recuerdo de los sufrimientos de Cristo, cura el alma del rencor tanto como el ejemplo del amor de Jesús”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn33">[33]</a>.</p>
<p>Máximo el Confesor indica algunas actitudes para vencer el odio como camino de purificación. “Saber que toda negativa personal nos priva de Cristo; prohibir a las tendencias agresivas que lleguen a la lengua, al razonamiento, la autojustificación y el análisis psicológico que, bajo pretexto de objetividad y lucidez, reducen el misterio del otro y provocan su destrucción sutil; no alejarse de lo que nos molesta y amenaza, sino intentar con humilde dulzura y pureza de intención deshacer el malentendido. Si esto no es posible, orar por el otro, callarse y rehusar absolutamente hablar mal de él.</p>
<p>¿Tu hermano ha sido para ti ocasión de prueba y la tristeza te ha llevado al odio? No te dejes vencer, triunfa sobre el odio con el amor. Y he aquí cómo: orando a Dios sinceramente por él, aceptando que se excuse o convirtiéndote tú mismo en su defensor; tomando sobre ti la responsabilidad de tu prueba y soportándola con valor hasta que la nube se haya disipado. Si ayer alababas la bondad y proclamabas la virtud de alguien, guárdate de criticarlo hoy como malvado y perverso, porque en ti el afecto se haya trocado en aversión. No busques, reprobando a tu hermano, legitimar tu aversión sino persiste en alabarlo fielmente, incluso aunque la tristeza te agobie, y volverás rápidamente a la saludable caridad. No hieras jamás a tu hermano con palabras ambiguas no sea que él te responda en los mismos términos al momento y los dos os salgáis de la disposición de la caridad. Ve con la franqueza de la amistad. Repréndele y, suprimidas las causas del mal, os sentiréis libres los dos de la turbación y la amargura. Un alma que alimenta el odio contra un hombre no puede estar en paz con Dios. (…) “Si no perdonan a los hombres sus faltas, el Padre celestial no los perdonará a ustedes” (Mt 6, 14). Si el otro no quiere hacer la paz, tú, al menos, guárdate del odio y ora sinceramente por él, sin decir a nadie nada malo de él. El objetivo de todos los preceptos del Salvador es librar el espíritu del caos y el odio, ara llevarlo a su amor y al del prójimo, de donde brota como un relámpago el santo conocimiento”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn34">[34]</a>.</p>
<p>Según la recomendación evangélica de reconciliarse con el hermano antes de llevar la ofrenda al altar, es necesario perdonar para atreverse a ofrecer a Cristo un poco de amor verdadero.</p>
<p>Si quieres guardar el amor como Dios quiere, “no permitas que tu hermano albergue ningún sentimiento de amargura hacia ti y, por tu parte, no te retires con un sentimiento de amargura hacia él; mejor ve a reconciliarte con tu hermano, y así podrás ofrecer a Cristo, con conciencia pura y oración ferviente, el don del amor”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn35">[35]</a>.</p>
<p>“El mal es el sufrimiento destructor impuesto al otro, dice San Isaac el Sirio. No hay que responder al mal con el mal. Lo único que cuenta es la simpatía en comunión fundada, como dice Evagrio, sobre la secreta soledad con Dios. La falta del otro, hay que ocultarla, y, si es posible, tomarla sobre sí.</p>
<p><strong>Déjate perseguir, pero tú no persigas.</strong></p>
<p><strong>Déjate crucificar, pero tú no crucifiques.</strong></p>
<p><strong>Déjate ultrajar, pero tú no ultrajes.</strong></p>
<p><strong>Déjate calumniar, pero tú no calumnies.</strong></p>
<p><strong>(…).</strong></p>
<p>Alégrate con los que se alegran. Y llora con los que lloran. Tal es el signo de la pureza.</p>
<p>Sufre con los enfermos. Aflígete con los pecadores. Regocíjate con los que se arrepienten. Sé el amigo de todos. Pero, en tu espíritu, permanece solo. (…).</p>
<p>Extiende tu capa sobre el que cae en falta y cúbrele. Y si no puedes tomar sobre ti su falta y recibir su castigo y su vergüenza, no le agobies”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn36">[36]</a>.</p>
<p>El amor al prójimo es más importante que la oración.</p>
<p>Dice San Juan Clímaco, “sucede que, mientras estamos en oración, llegan unos hermanos a buscarnos. Debemos entonces elegir entre interrumpir nuestra oración o entristecer a nuestros hermanos al rehusar contestarles. Pero clamor es más grande que la oración; la oración es una virtud entre otras, mientras que el amor la contiene todas”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn37">[37]</a>.</p>
<p>El servicio concreto a los demás, con el olvido de sí, la paciencia y el afecto verdadero que implica, vale más que cualquier mortificación y es el único camino de Purificación que nos hace objetivos frente a nosotros mismos.</p>
<p>Un hermano dijo a uno de los ancianos: “Hay dos hermanos; uno no abandona nunca la celda donde ora, ayuna seis días seguidos y se entrega a todo tipo de mortificaciones. El otro cuida a los enfermos. ¿Cuál lleva una vida más agradable a Dios?”</p>
<p>El anciano respondió: “Aunque el hermano que ayuna seis días seguidos se colgara de la nariz, no igualaría al que cuida a los enfermos”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn38">[38]</a>.</p>
<p>No podemos pensar en la Pureza del Corazón sin necesitar el ministerio de la caridad. Incluso se debe vender el libro de los evangelios si no existe otro medio para dar de comer a los hambrientos. El don de la vida vale más que el libro más santo, sobre todo cuando ese libro exige el don de la vida.</p>
<p>El bienaventurado Evagrio nos dice: “un hermano tenía por toda posesión un Evangelio. Lo vendió y gastó el dinero en comida para los hambrientos, diciendo estas palabras memorables: “Lo que he vendido es el libro que me dice: “Vende lo que tienes y dáselo a los pobres”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn39">[39]</a>.</p>
<p>El amor desea y realiza, en la medida de lo posible, un cambio en la vida, cuando la existencia del otro es lenta destrucción del cuerpo y brutal exclusión social. Recordemos la importancia del “besar al leproso” en la tradición mística.</p>
<p>El abba Agatón dice: “Si pudiera encontrar un leproso, darle mi cuerpo y tomar el suyo, me sentiría muy dichoso”. Tal es, en efecto, el verdadero amor, del Puro Amor<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn40">[40]</a>.</p>
<p><strong><span style="text-decoration:underline;"><span style="color:#3366ff;">La pureza del hacernos oración.</span></span></strong></p>
<p>Ya para ir concluyendo diremos que la oración en su límite de purificación del corazón, se hace “espontánea”, “continua”. Alcanza y libera el impulso más profundo de nuestra naturaleza y la celebración intima de las cosas. En ella concluye el exilio de la gloria. El gran latido de la sangre, las intuiciones del corazón y los pensamientos de la inteligencia no cesan de “cantar en secreto al Dios escondido”.</p>
<p>Cuando el Espíritu habita en un hombre ya no le abandona., por lo que este hombre se hace oración, pues el Espíritu no deja de rezar en él. Ya duerma o vele, la oración permanece en su alma. Ya coma, beba o duerma, haga lo que haga e incluso en el sueño más profundo, el perfume de la oración se eleva sin pena desde su corazón. La oración no le abandona. En todos los momentos de su vida, incluso cuando parece que ha cesado, está secretamente actuando en él. Uno de los Padres portadores de Cristo dice que la oración es el silencio de los puros de corazón, ya que sus pensamientos son movimientos divinos. Los movimientos del corazón y de la inteligencia purificados son voces plenas de dulzura, con las que cantan continuamente en secreto al Dios escondido<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn41">[41]</a>.</p>
<p>Mediante la praxis ascética, las “virtudes” que son ya divino-humanas y que nos revisten de Cristo; mediante el misterio percibido de los seres y de las cosas, la oración de purificación se convierte en estado. El hombre ya no reza, dando al término el sentido de una acción voluntaria y a menudo difícil, sino que es <em>oración</em>; da sentido y voz a la oración muda y dolorosa de las cosas y la oración, cumpliendo las “virtudes”, irradia acogida y ternura purificada.</p>
<p>Vamos hacia las virtudes para revelar las “esencias” <em>(logoi)</em> de los seres creados. Vamos hacia las “esencias” de los seres creados por el Señor que las establece. En cuanto a él, tiene costumbre de aparecer cuando la oración se hace estado y la Pureza del Corazón razón de vida<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn42">[42]</a>.</p>
<p>El hombre viajero exiliado en la tierra, comprende que no tiene otro lugar más que Dios. Hace su morada en la unidad del Padre y del Hijo, unidad que es el espacio mismo del Espíritu. Desde aquí abajo es conducido por esa respiración de la unidad, por la plenitud trinitaria. No obstante, él es l gran celebrante de la vida. Es entonces cuando se realizará en nosotros la oración que nuestro Salvador dirigió a su Padre por sus discípulos: “Para que el amor, con el que tú me has amado esté en ellos, y ellos en nosotros” (Jn 17, 20) (…). El amor pleno con el que “Dios nos amó primero” (I Jn 4, 10) pasa a nuestro corazón en cumplimiento de esta oración del Señor (…); estos serán los signos: Dios será nuestro amor y nuestro deseo, nuestro estudio y nuestro pensamiento. Será nuestra vida. La unidad del Padre con el Hijo y del Hijo con el Padre se apodera de nuestras sensaciones e inteligencia, y, de la misma manera que Dios nos ama plenamente, nosotros estaremos unidos a él con una ternura que no tendrá desfallecimiento; de tal manera que respiraremos, pensaremos y hablaremos en él.</p>
<p>Y así llegaremos al fin que el Señor deseaba para nosotros en su oración: “Para que sean uno, como nosotros somos uno, yo en ellos y tú en mí, para que queden realizados en la unidad” (Jn 17, 22-23). “Padre, quiero que los que tú me has entregado estén conmigo” (Jn 17, 24).</p>
<p>Esta debe ser nuestra meta: conseguir desde esta vida, esta respiración en la unidad como un gusto anticipado de la vida  de la gloria del cielo. Este es el término de la perfección: (…) que toda nuestra vida, todos los latidos de nuestro corazón, se conviertan en una oración única e ininterrumpida<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn43">[43]</a>.</p>
<p>La búsqueda del “estado de oración como camino de purificación” no está reservada a los monjes y o anacoretas. La existencia de un cristiano puede, hasta en las obligaciones más cotidianas, hacerse oración y camino de purificación, si llevan la esperanza y la confianza a través de las vicisitudes; si toda la existencia se descifra a la luz de la cruz y de la resurrección. Entonces el hombre será capaz de prolongar la liturgia en la cultura y en la sociedad; de “hacer eucaristía en todas las cosas” tal y como lo pedía san Pablo.</p>
<p>Reza sin cesar quien une la oración con sus obligaciones y sus obligaciones con la oración. Sólo así podemos hacer realizable el precepto de orar sin cesar. Debemos considerar toda la existencia cristiana como una única y gran oración de la que nosotros estamos acostumbrados a llamar con ese nombre sólo a una parte<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn44">[44]</a>.</p>
<p>La oración es continua cuando el espíritu se adhiere a Dios con un gran sobrecogimiento y en gran deseo y permanece siempre suspendida en él por la esperanza y la confianza en todas las acciones y en todos los acontecimientos del destino<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn45">[45]</a>.</p>
<p>Desde la perspectiva bíblica, el corazón es el centro desde donde surgen todas las reacciones de la vida espiritual y corpórea. “Por encima de todo vigila tu corazón, (tus intenciones), pues de él, (de ellas), brota la vida.”. El corazón es el que interpreta las situaciones de la vida del hombre, sean buenas o malas. Todo el movimiento del corazón del hombre es reflejo de toda su persona y al mismo tiempo es la vertiente que todo lo riega. Afecta el pensamiento, las palabras y las acciones. El hombre no puede hablar sin revelar su propio corazón, lo quiera o no. “Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lc 6, 45) De esta manera nuestras palabras expresan la realidad que se custodia en nuestro corazón, y puede de consecuencia condenarlo o justificarlo. La relación entre la palabra y el corazón está expresada por San Pablo así: “ Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación” (Rm.10, 10). La Lectio divina, vive de y en esta relación, ya que cada uno de nosotros se relaciona por palabras o pensamientos – sentires, con Dios. Por lo tanto, aquello que el corazón cree la boca lo tiene que confesar.</p>
<p>El evangelio nos expone a una nueva realidad, la posibilidad de que pueden coexistir juntos dos corazones, uno como aquel que traduce exactamente su estado, y el otro, al contrario, es aquel del cual salen los pensamientos, palabras y acciones simuladas, que no traducen el estado real del hombre. Éste hombre, yo, tú, cada uno de nosotros actúa de manera tal que se presenta como virtuoso pero en realidad no existe tal virtud. “Raza de víboras, ¿cómo pueden ustedes decir cosas buenas, siendo malos? Porque la boca habla de la abundancia del corazón”. (Mt. 12, 34) Esta Palabra del Señor nos llama a estar atentos, la vida del peregrino del Señor, no es un juego de posibilidades, sino la dura realidad del que tiene que jugarse por el Señor. Cuando oremos, cuando leamos la palabra, estemos atentos, la Lectio divina es escucha de la Palabra, no de “mis palabras”.</p>
<p>El Señor en estas expresiones de su Palabra nos está enseñando que no podemos decir cosas buenas cuando somos malos, por esto a los falsos “virtuosos” los llama víboras. El Señor está hablando de manera fuerte, estemos atento. La víbora en el lenguaje bíblico y en nuestro popular, es símbolo del demonio, y este personaje al que el mundo contemporáneo, lo quiere minimizar, es una energía, una fuerza que actúa en contra del proyecto del Señor, por esos nos lo advierte.</p>
<p>Su manera de actuar es llenando el corazón de males y pasiones, sirviéndose de la razón, (los pensamientos) y de los sentidos, para inundar lo que tiene que el tabernáculo del Señor, transformando “el tesoro” del corazón en su refugio.</p>
<p>En tanto que cuando Dios actúa sobre nuestro corazón lo trasforma “creando un corazón nuevo” (Ez. 36, 26), y con este corazón nuevo nosotros somos transformados en seres nuevos.</p>
<p>En la Biblia, la creación del corazón nuevo equivale a tres operaciones esenciales. La primera: El corazón del hombre pecador es un corazón arrepentido. La segunda: El hombre es purificado, lavado desde dentro. La tercera: El hombre en estas condiciones recibe el Espíritu Santo, nuestro gran pedagogo y guía en el camino de la Purificación del Corazón.</p>
<p>En el Antiguo Testamento, la creación de un corazón nuevo era una acción esencial e individual. En el Nuevo Testamento esa es generalizada, no en lo relativo a un corazón nuevo, sino también a la creación de un hombre nuevo.</p>
<p>La purificación del corazón, es para nosotros una necesidad que se transforma a diario en una obligación en tanto que la creación de un corazón nuevo es una realidad sobrenatural que da Dios según su designio.</p>
<p>Como hemos podido escuchar para los Santos Padres, la purificación del corazón es condición fundamental de salvación.</p>
<p>“El corazón dirige y gobierna el entero cuerpo y cuando la gracia se detiene en su elegido y lo posee, arriba a reinar sobre todos sus miembros y sus pensamientos. El corazón es la sede de los pensamientos y cada pensamiento, del alma es su esperanza.”<a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftn46">[46]</a>.</p>
<p>De esta manera vemos que para los Santos Padres, la gracia puede penetrar el pensamiento, la voluntad y la conciencia. De aquí la importancia de la purificación del corazón como antesala de la llegada de la gracia.</p>
<p>Nos hemos planteado alguna vez la razón de porque Dios haya elegido el corazón del hombre como sede de su presencia. “Dame tu corazón y préstame atención, hijo mío, y ten finjo tus ojos en mis consejos” (Pr. 23, 26). El primer mandamiento: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Dt 6, 5)</p>
<p>En realidad nosotros no poseemos nada más tierno, afectuoso, dulce, misericordioso que el corazón, pero el corazón tiene una característica que supera la ternura, la afectuosidad, la misericordia, el corazón es en un cierto modo, “El santo de los santos del hombre. Por esto para amar al Señor la purificación del corazón es fundamental.</p>
<p>“Si tu eres puro, el cielo está en ti, y dentro de ti podrás ver a los ángeles y su luz.”(Isaac el sirio).</p>
<p>Cuán necesaria nos es la pureza de corazón. El primer medio para llegar a la perfección, es la pureza de corazón. Por este solo medio un San Pablo el Ermitaño, una Santa María Egipciana y tantos otros santos solitarios, llegaron a poseerla. Después de la pureza de corazón, vienen los preconceptos y la doctrina espiritual de los libros, luego la dirección y la fiel cooperación a las gracias. Ese es el gran camino de la perfección. Debemos poner todo nuestro interés en purificar nuestro corazón, porque ahí está la raíz de todos nuestros males. Para imaginar lo necesaria que nos es la pureza de corazón, es preciso comprender la corrupción natural del corazón humano. Hay en nosotros una malicia infinita que no vemos, porque no entramos nunca seriamente en nosotros mismos, si lo hiciéramos, encontraríamos un número incontable de deseos y de apetitos desarreglados de honor, de placer, de comodidades, que le agitan sin celar en nuestro corazón. Estamos tan llenos de ideas falsas y de juicios erróneos, de afectos desordenados, de pasiones y de malicia, que sentiríamos vergüenza de nosotros mismos si nos viésemos tal como somos. Pero trabajando sin cesar en purificar nuestra alma, el fondo se va descubriendo poco a poco y Dios manifiesta su presencia en ella por los poderosos y maravillosos efectos que opera en el alma, y por medio de ella para bien de los demás. Cuando el corazón está bien purificado, Dios llena de su santa presencia y de su amor el alma y todas sus potencias, la memoria, el entendimiento y la voluntad. De ese modo la pureza de corazón lleva a la unión divina y no se llega a ella de ordinario por otros caminos.</p>
<p>El camino más corto y seguro para llegar a la perfección, es dedicarnos a la pureza de corazón con más empeño que a cualquier otro ejercicio de las virtudes; porque Dios está dispuesto a concedemos toda clase de gracias con tal de que no le pongamos obstáculos. Ahora bien: únicamente purificando nuestro corazón, es como destruiremos todo lo que impide la acción de Dios. De forma que, quitados los impedimentos, casi no podemos ni imaginar los admirables efectos que Dios obra en el alma.</p>
<p>A ninguna de las prácticas de la vida espiritual se opone tanto el demonio como al trabajo para conseguí la pureza de corazón.</p>
<p style="text-align:right;"><strong>Extraído de Conferencia en Librería &#8220;Lectio&#8221;</strong></p>
<p style="text-align:right;"><strong>30/10/09</strong></p>
<hr size="1" />
<h6><span style="font-weight:normal;font-size:13px;"><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref1">[<span style="color:#000000;font-size:x-small;"><span style="text-decoration:none;"><strong>1]</strong></span></span></a><span style="font-size:x-small;"><strong> Cfr. MÁXIMO EL CONFESOR, Capítulos teológicos y económicos (PG 90, 1165).</strong></span></span></h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref2"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[2]</span></span></a> Cfr. CIRILO DE ALEJADRÍA, Sobre Juan, 1,14 (PG 73, 161).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref3"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[3]</span></span></a> Cfr. CIRILO DE ALEJANDRÍA, Cristo es uno (PG 75, 1269).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref4"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[4]</span></span></a> Cfr. Comentario Sobre Juan, 6,64 (PG 73, 604).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref5"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[5]</span></span></a> Cfr. Tesoro, 13 (PG 75, 228).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref6"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[6]</span></span></a> Cfr. Tesoro, 33 (PG 75 572).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref7"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[7]</span></span></a> Cfr. IRENEO DE LYON, Contra las herejías, IV, 20, 5 (SC n. 100 bis, p. 642).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref8"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[8]</span></span></a> Cfr. IRENEO DE LYON, Contra las herejías, IV, 20, 7 (SC n. 100 bis, p. 648).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref9"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[9]</span></span></a> Cfr. IRENEO DE LYON, Contra las herejías, V, 7, 1(SC n. 153, p. 86-88).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref10"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[10]</span></span></a> Cfr. ORÍGENES, Comentarios al evangelio de san Juan, 2, 11 (GCS 4, 74).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref11"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[11]</span></span></a> Cfr. MÁXIMO EL CONFESOR, Centurias sobre la caridad, III, 52 (PG 90, 1001).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref12"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[12]</span></span></a> Cfr. DIADOCO DE FÓTICA, Capítulos gnósticos, 25 (SC n. 5 bis, p. 96-97).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref13"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[13]</span></span></a> Cfr. MÁXIMO EL CONFESOR, Preguntas a Thalassius, 59 (PG 90, 202b).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref14"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[14]</span></span></a> Cfr. MÁXIMO EL CONFESOR, Ambigua (PG 91, 1088).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref15"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[15]</span></span></a> Cfr. MÁXIMO EL CONFESOR, Centurias gnósticas, II, 28 (PG 90, 1092).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref16"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[16]</span></span></a> Cfr. AGUSTÍN DE HIPONA, La ciudad de Dios, 30, 4 (PL 41, 803).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref17"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[17]</span></span></a> Cfr. PSEUDO-MACARIO, Homilía 15, 38 (PG 34, 602).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref18"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[18]</span></span></a> Cfr. GREGORIO NICENO, Contra Eunomo, 5 (PG 45, 708).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref19"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[19]</span></span></a> Cfr. GREGORIO NICENO, Séptimo discurso sobre las bienaventuranzas (PG 44, 1289).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref20"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[20]</span></span></a> Cfr. René Habachi: La Résurrection des corps au regard de la philosophie. Archivio di Filosofia, Roma, 1981.</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref21"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[21]</span></span></a> Cfr. Máximo el Confesor; Ambigua, PG 91, 1148.</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref22"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[22]</span></span></a> Cfr. JUAN CLÍMACO, La escala santa, grado 8, 29 (34).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref23"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[23]</span></span></a> Cfr. BASILIO DE CESAREA, Grandes Reglas 3, 1 y 2 (PG 30, 340).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref24"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[24]</span></span></a> Cfr. DOROTEO DE GAZA, Instrucciones (SC n. 92, p. 286).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref25"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[25]</span></span></a> Apotegmas de los que velan en la ascesis (SO n. 1, p. 407).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref26"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[26]</span></span></a> Cfr. GREGORIO NICENO, Quince homilías sobre el Cantar de los Cantares (PG 44, 1116).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref27"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[27]</span></span></a> Cfr. PSEUDO-MACARIO, Decimoctava homilía espiritual, 18, 8 (PG 34, 79)</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref28"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[28]</span></span></a> Apotegmas, Antonio, 9 (PG 65, 77).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref29"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[29]</span></span></a> Apotegmas, Pambo, 14 (PG 65, 371).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref30"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[30]</span></span></a> Cfr. ISAAC EL SIRIO, Tratados ascéticos, tratado 34.</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref31"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[31]</span></span></a> Cfr. ISAAC EL SIRIO, Tratados ascéticos, tratado 81.</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref32"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[32]</span></span></a> Cfr. EVAGRIO PÓNTICO, Sobre la oración, 123 122, 121, 124 (Filocalia I, 187).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref33"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[33]</span></span></a> Cfr. JUAN CLÍMACO, La escala santa, grado 9,12 (14).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref34"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[34]</span></span></a> Cfr. MÁXIMO EL CONFESOR, Centurias sobre la caridad, IV, 22, 27, 32, 35, 56 (PG 90, 1052, 1053, 1056, 1060, 1061).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref35"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[35]</span></span></a> Cfr. MÁXIMO EL CONFESOR, Centurias sobre la caridad, I, 53 (PG 90, 972).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref36"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[36]</span></span></a> Cfr. ISAAC EL SIRIO, Tratados ascéticos, tratado 58.</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref37"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[37]</span></span></a> Cfr. JUAN CLÍMACO, La escala santa, grado 26, 43 (52) (p. 131).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref38"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[38]</span></span></a> Apotegmas. Serie de dichos anónimos, 224 (SO n. 1, p. 399).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref39"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[39]</span></span></a> Cfr. EVAGRIO PÓNTICO, Tratado práctico, 97 (SC n. 171, p. 704).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref40"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[40]</span></span></a> Apotegmas. Agatón, 26 (PG 65, 115).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref41"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[41]</span></span></a> Cfr. ISAAC EL SIRIO, Tratados ascéticos, tratado 85.</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref42"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[42]</span></span></a> Cfr. EVAGRIO PÓNTICO, Sobre la oración, 52 (Filocalia I, 181).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref43"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[43]</span></span></a> Cfr. JUAN CASIANO, Conferencias X, 7 (SC n. 54, p. 81).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref44"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[44]</span></span></a> Cfr. ORÍGENES, Sobre la oración, 12 (PG 11, 452).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref45"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[45]</span></span></a> Cfr. MÁXIMO EL CONFESOR, Libro ascético, 25 (PG 90, 932).</h6>
<h6><a href="/Documents%20and%20Settings/Mario/Configuraci%C3%B3n%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.Outlook/D2QFDSSM/Puritas%20Cordis%20%20(2).docx#_ftnref46"><span style="color:#000000;"><span style="text-decoration:none;">[46]</span></span></a> Cfr. San Macario el grande, Hom. 15, 20.</h6>
Posted in Conferencias y homilias Tagged: Conferencia en Lectio, monjes de la santa cruz, Padre Juan Bautista Romano, puritas cordis <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/305/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/305/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/305/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/305/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/305/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/305/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/305/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/305/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/305/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/305/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=305&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/12/de-la-pureza-del-corazon/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Sobre el sufrimiento</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/11/sobre-el-sufrimiento/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/11/sobre-el-sufrimiento/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 11 Nov 2009 01:42:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes]]></category>
		<category><![CDATA[ambrosio de optina]]></category>
		<category><![CDATA[optina]]></category>
		<category><![CDATA[staretz ambrosio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=272</guid>
		<description><![CDATA[Enseñanzas del Staretz Ambrosio de Optina
&#8220;Dios no hace la cruz para una persona, es decir el Señor no prepara los sufrimientos espirituales y corporales. Por más pesada que sea la cruz que lleva una persona en la vida, la madera de la que está hecha siempre crece teniendo como suelo su propio corazón&#8221;
&#8220;Para el hombre,&#8221; [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=272&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><strong><span style="color:#993300;">Enseñanzas del Staretz Ambrosio de Optina</span></strong></p>
<p>&#8220;Dios no hace la cruz para una persona, es decir el Señor no prepara los sufrimientos espirituales y corporales. Por más pesada que sea la cruz que lleva una persona en la vida, la madera de la que está hecha siempre crece teniendo como suelo su propio corazón&#8221;</p>
<p>&#8220;Para el hombre,&#8221; decía el starez, &#8220;que va por el camino recto no hay cruz. Pero cuando el hombre se desvía del camino recto y empieza a desviarse para uno y otro lado es cuando aparecen diferentes circunstancias que lo empujan de nuevo al camino recto. Estos empujones pasan a formar para el hombre la cruz. Por supuesto esos empujoncitos son de distinta índole, de acuerdo a las necesidades de cada uno.&#8221;</p>
<p>Existe una cruz de pensamientos, cuando al hombre lo aturden pensamientos pecaminosos, pero la persona no peca si no les hace caso. El starez daba un ejemplo: &#8220;Una mujer piadosa sentía por largo tiempo el acoso de pensamientos impuros. Cuando se le presentó Jesús y la alejó de ellos ella le preguntó: &#8220;¿Dónde habías estado hasta ahora, Dulce Jesús?&#8221; A esto respondió el Señor: &#8220;Estuve en tu corazón.&#8221; Ella preguntó: &#8220;¿Cómo puede ser? Mi corazón estaba colmado de pensamientos impuros&#8221; a lo que Jesús le dijo: &#8220;Piensa que estuve en tu corazón pues tú nunca aceptaste a esas ideas impuras si no que tratabas cada vez más de librarte de ellas, enfermabas por ello y con eso me preparaste un lugar en tu corazón&#8221;</p>
<p>&#8220;A veces a una persona le toca sufrir, aunque no tenga culpas, por los demás, así como lo hizo Nuestro Señor Jesucristo. El mismo Salvador sufrió por los hombres. También sus Apóstoles sufrían por la Iglesia y los hombres. Sufrir por los prójimos es poseer el amor perfecto.&#8221;</p>
<p style="text-align:right;">Extraído de:</p>
<p style="text-align:right;"><a href="http://www.fatheralexander.org/booklets/spanish/ambrosio.htm"><span style="color:#888888;"><strong>Father Alexander</strong></span></a></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#888888;"><strong><em><span style="color:#993300;"><a href="http://misticavita.wordpress.com/2009/11/11/san-ambrosio-de-optina/">Sobre San Ambrosio de Optina</a></span></em></strong></span></p>
Posted in Apuntes Tagged: ambrosio de optina, optina, staretz ambrosio <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/272/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/272/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/272/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/272/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/272/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/272/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/272/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/272/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/272/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/272/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=272&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/11/sobre-el-sufrimiento/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Caminos de Mística y contemplación</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/10/caminos-de-mistica-y-contemplacion/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/10/caminos-de-mistica-y-contemplacion/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Nov 2009 15:39:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conferencias y homilias]]></category>
		<category><![CDATA[Abadía Cisterciense de Sta. Mª de Viaceli]]></category>
		<category><![CDATA[caminos de mística y contemplacion]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Rafael de Pascual]]></category>
		<category><![CDATA[monasterios ayer]]></category>
		<category><![CDATA[ocso]]></category>
		<category><![CDATA[tomas merton]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=291</guid>
		<description><![CDATA[Permítanme que empiece esta exposición con la oración con que Thomas Merton clausuró el “Primer Encuentro Espiritual” de monjes de Oriente y Occidente  en Calcuta en 1968:
Voy a pedirles a todos que permanezcan de pie y que se den la mano por un momento. Pero primero démonos cuenta de que estamos tratando de crear un nuevo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=291&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>Permítanme que empiece esta exposición con la oración con que Thomas Merton clausuró el “Primer Encuentro Espiritual” de monjes de Oriente y Occidente  en Calcuta en 1968:</p>
<p>Voy a pedirles a todos que permanezcan de pie y que se den la mano por un momento. Pero primero démonos cuenta de que estamos tratando de crear un nuevo lenguaje de oración, y este nuevo len guaje ha de brotar de algo que trascienda todas nuestras tradiciones y surja al exterior a través de la mediación del amor. Ha llegado el momento de separarnos, conscientes del amor que nos une, a pesar de las divergencias reales y de las fricciones emocionales&#8230; Las cosas que están en la superficie son nada, lo que está en lo profundo es lo real. Somos criaturas del amor.</p>
<p>Vamos, por tanto, a unir nuestras manos, como hicimos antes, y yo trataré de decir algo que surja de lo más profundo de nuestros corazones. Les pido que traten de concentrarse en el amor que hay en ustedes, y que está en todos nosotros. No sé exactamente lo que voy a decir. Voy a guardar silencio durante un momento y luego diré algo&#8230;</p>
<p><strong>¡Oh Dios! Somos uno contigo. Tú nos has hecho uno contigo. Tú nos has enseñado que si permanecemos abiertos unos a otros tú moras en nosotros. Ayúdanos a mantener esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que no puede haber entendimiento mutuo si hay rechazo. ¡Oh Dios! Acep tándonos unos a otros de todo corazón, plenamente, totalmente, te aceptamos a ti y te damos gracias, te adoramos y te amamos con todo nuestro ser, porque nuestro ser es tu ser, nuestro espíritu está enraizado en tu espíritu. Llénanos, pues, de amor, y únenos en el amor conforme seguimos nuestros propios caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo, y que te hace testigo de la suprema realidad que es el amor. El amor ha vencido. El amor es victorioso. Amén.</strong>[1]</p>
<p>El haber podido hablar al final de haberlo hecho los demás ponentes me ha permitido enriquecerme con todo lo dicho hasta ahora, y, además, agradecer las hermosas ideas que han sido expuestas. He querido leer esta oración de Thomas Merton porque responde a mis sentimientos en este mismo momento.</p>
<p>Precisamente hace muy poco ha salido un excelente libro[2] que ilustra muy bien cómo se han enriquecido mutuamente las tradiciones monásticas a lo largo de los siglos, y cómo todas ellas, en sus orígenes, apuntan a los mismos objetivos y cómo llaman de forma distinta a las mismas experiencias interiores, cómo distinguen y señalan pasos muy semejantes en la vida y progreso espiritual. Sobre este tema hablaremos más adelante.</p>
<p><strong>Introducción.</strong></p>
<p>El título de esta conferencia, y el hecho de que sea pronunciada en este Congreso, y en el lugar que fue el ámbito privilegiado de contemplación de una comunidad monástica Cisterciense (y que durante cuatro siglos ha sido el lugar de ocio ocupado en la contemplación y  reposo mortuorio de una gran mística abulense –María Vela (1561-1617)-, se debe, fundamentalmente, a que los monasterios han sido en el pasado, lo son hoy y lo serán en el futuro, lo creo firmemente,  caminos de contemplación, talleres de mística y espacios de libertad espiritual que han dejado y dejarán en la literatura espiritual, la historia del arte, la hagiografía y la sociología páginas de gran importancia.</p>
<p>Pero lo que caracteriza a los monasterios no son sólo éstos en sí mismos, fábricas arquitectónicas impresionantes –algunos de ellos, otros de la más recatada modestia-  o el que hayan sido renombrados por las grandes actividades, materiales o espirituales, desarrolladas en ellos y que los hecho famosos; los monasterios son también notables en virtud de las personas que han habitado en ellos, o los habitan. Y aunque haya o haya habido cientos de monasterios que no han merecido ni merecen, de momento, ni siquiera unas líneas en la historia de la espiritualidad y de la mística, todos ellos han tenido y tienen su razón de ser, y estar,  y ha habido y hay en ellos muchas personas empeñadas en la noble tarea de la mística y de la contemplación.</p>
<p>Muchas obras de la mística cristiana han sido elaboradas en monasterios, y recogen la experiencia espiritual de hombres y mujeres empeñados no sólo en vivir sino también en manifestar su itinerario espiritual&#8230;</p>
<p style="text-align:right;"><strong><em><span style="color:#993300;">Francisco Rafael de Pascual, ocso,</span></em></strong></p>
<p style="text-align:right;"><em><span style="color:#993300;">Abadía Cisterciense de Sta. Mª de Viaceli,</span></em></p>
<p style="text-align:right;"><em><span style="color:#993300;">Ávila, noviembre de 2000</span></em><em><span style="color:#993300;">.</span></em></p>
<p style="text-align:right;">
<h1 style="text-align:center;"><strong><a href="http://textosmonasticos.wordpress.com/caminos-de-mis…-contemplacion/">Ir al texto completo</a></strong></h1>
Posted in Conferencias y homilias Tagged: Abadía Cisterciense de Sta. Mª de Viaceli, caminos de mística y contemplacion, Francisco Rafael de Pascual, monasterios ayer, ocso, tomas merton <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/291/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/291/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/291/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/291/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/291/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/291/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/291/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/291/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/291/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/291/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=291&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/10/caminos-de-mistica-y-contemplacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>sobre Orígenes</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/08/origenes/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/08/origenes/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 08 Nov 2009 04:36:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apuntes]]></category>
		<category><![CDATA[catequesis de benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[de benedicto XVI sobre origenes]]></category>
		<category><![CDATA[orígenes]]></category>
		<category><![CDATA[primeros cristianos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=263</guid>
		<description><![CDATA[El «camino privilegiado» para conocer a Dios es el amor, considera Benedicto XVI, presentando como medio para alcanzar este objetivo la lectura meditada de la Palabra de Dios o «lectio divina».
Este fue el mensaje que dejó en la plaza de San Pedro del Vaticano con motivo de la audiencia general del miércoles a los 30 mil [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=263&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p>El «<strong>camino privilegiado</strong>» para conocer a Dios es el <strong>amor</strong>, considera Benedicto XVI, presentando como medio para alcanzar este objetivo<strong> la lectura meditada de la Palab<span style="font-weight:normal;"><strong>ra de Dios</strong> o «lectio divina».</span></strong></p>
<p>Este fue el mensaje que dejó en la plaza de San Pedro del Vaticano con motivo de la audiencia general del miércoles a los 30 mil peregrinos que soportaron una fuerte e inesperada lluvia.</p>
<p>El Papa continuó la serie de sus intervenciones sobre los grandes exponentes de la Iglesia primitiva, presentando por segunda semana consecutiva a <strong>Orígenes de Alejandría</strong>, <strong>padre de la Iglesia</strong> que vivió entre el <strong>siglo II y III</strong>, fallecido después de haber sido torturado durante la persecución del emperador <strong>Decio</strong>.</p>
<p>Según <strong>Orígenes</strong>, afirmó el Papa, «la comprensión de las Escrituras exige, no sólo estudio, sino <strong>intimidad con Cristo y oración</strong>». «Está convencido de que el camino privilegiado para conocer a Dios es el <strong>amor</strong>, y que no existe un auténtico “conocimiento de Cristo” sin <strong>enamorarse de Él</strong>», añadió.</p>
<p>El Santo Padre explicó, al ilustrar el pensamiento de esta figura, considerada como <strong>uno de los más grandes teólogos</strong> y exegetas de todos los tiempos, que «lo mismo sucede entre los hombres<strong>: uno sólo conoce profundamente al otro si hay amor, si se abren los corazones</strong>».</p>
<p>Para demostrar esto, aclaró, Orígenes «se basa en un significado que en ocasiones se da al verbo “<strong>conocer</strong>” en hebreo, es decir, cuando se utiliza para expresar el acto del amor humano: “Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual concibió”», como dice el Génesis.</p>
<table border="0" cellspacing="0" width="103" align="right">
<tbody>
<tr>
<td rowspan="2" width="8"></td>
<td colspan="2" height="0"><strong></strong></td>
<td rowspan="2" width="80"></td>
</tr>
<tr>
<td width="2" height="0"></td>
<td width="160"></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>«De este modo &#8211;recalcó el obispo de Roma&#8211;, se sugiere que la unión en el amor produce el conocimiento más auténtico. Como el hombre y la mujer son “dos en una sola carne”, así <strong>Dios y el creyente se hacen “dos en un mismo espíritu”</strong>».</p>
<p>Y para llegar a este conocimiento de Dios a través del amor, el sucesor de Pedro recomendó, como lo hizo Orígenes, la <strong>lectura orante de la Palabra de Dios</strong>, más conocida como «lectio divina».</p>
<p>El padre de la Iglesia, explicó, tuvo un <strong>papel decisivo</strong> en la historia de la Iglesia en la difusión de esta práctica, que de él aprendería<strong>san Ambrosio de Milán</strong> (fallecido en el año 397), quien a su vez la transmitió a <strong>san Agustín de Hipona</strong> (354-430) y a través de él «a la tradición monástica sucesiva» en Occidente.</p>
<p>«No te contentes con llamar y buscar &#8211;decía textualmente Orígenes en una Carta citada por el Papa&#8211;: para comprender los asuntos de Dios tienes <strong>absoluta necesidad de la oración. Precisamente para exhortarnos a la oración, el Salvador no sólo nos ha dicho: “buscad y hallaréis”, y “llamad y se os abrirá</strong>”, sino que ha añadido: “<strong>Pedid y recibiréis</strong>”».</p>
<p>Durante su meditación, ante la fuerte lluvia, el Papa dejó a un lado los papeles para afirmar: «Tomemos la lluvia como una bendición. Se habla mucho de sequía, por tanto, el Señor nos da un signo de su gracia».</p>
<p style="text-align:center;">Extraído de</p>
<p style="text-align:center;"><strong><a href="http://www.primeroscristianos.com/"><span style="color:#000080;">Primeros Cristianos</span></a></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><em><a href="http://misticavita.wordpress.com/2009/11/10/origenes/"><span style="color:#993300;">mas sobre Orígenes</span></a></em></strong></p>
Posted in Apuntes Tagged: catequesis de benedicto XVI, de benedicto XVI sobre origenes, orígenes, primeros cristianos <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/263/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/263/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/263/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=263&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/08/origenes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Doctrina de la oblación</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/02/doctrina-de-la-oblacion/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/02/doctrina-de-la-oblacion/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Nov 2009 02:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[artículos y ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[doctrina de la oblación]]></category>
		<category><![CDATA[la oblación]]></category>
		<category><![CDATA[Madre Mª del Carmen Hidalgo de Caviedez y Gómez]]></category>
		<category><![CDATA[Oblatas de cristo Sacerdote]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=249</guid>
		<description><![CDATA[(3ª y última parte)
(Ir a 1ª y 2ª parte)
VIVENCIA SACRAMENTAL
Teniendo tal Sumo Sacerdote…
acerquémonos confiadamente al trono de gracia
(Hb 4, 14.16)
En esta obra tan grande, por la que Dios es perfectamente glorificado y los hombres santificados, Cristo asocia siempre consigo a su amadísima Esposa la Iglesia (SC 7). Por eso la Oblata centra su espíritu en [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=249&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p style="text-align:right;"><strong>(3ª y última parte)</strong></p>
<p style="text-align:right;">(<a href="http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/09/27/acerca-de-la-oblacion-1%C2%BA-parte/">Ir a 1ª </a>y <a href="http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/10/11/la-oblacion-de-cristo/">2ª parte</a>)</p>
<h2><span style="color:#993300;">VIVENCIA SACRAMENTAL</span></h2>
<p>Teniendo tal Sumo Sacerdote…</p>
<p>acerquémonos confiadamente al trono de gracia</p>
<p>(Hb 4, 14.16)</p>
<p>En esta obra tan grande, por la que Dios es perfectamente glorificado y los hombres santificados, Cristo asocia siempre consigo a su amadísima Esposa la Iglesia (SC 7). Por eso la Oblata centra su espíritu en el sacrificio Eucarístico y los Sacramentos, en torno a los cuales gira toda la Vida Litúrgica. Madre Mª del Carmen expresa en forma de una suerte de premisas de silogismo:</p>
<p>“La Liturgia es el ejercicio del Sacerdocio de Cristo,</p>
<p>y Cristo es nuestra única vida.”</p>
<p>(CFJ nº 2 – 1971 p 259)</p>
<p>Quiere inculcar a sus hijas que esa vivencia suya tan entrañable de la participación en el sacerdocio de Cristo encuentra su raíz en la Liturgia sacramental de la Iglesia.</p>
<p>“Injertas en Cristo, quedamos comprometidas a morir al mundo y vivir sólo para Dios. Se nos imprime una unción que Consagra, que nos identifica con Cristo.” (IJ nº 3 – 1970 p 23)</p>
<p>El Sacramento del Bautismo, no lo ve como un sello indiferenciado, idéntico para todos los bautizados, sino como una especie de “código genético” espiritual en el cual cada uno lleva determinados rasgos de su vocación personal, a la que personalmente deberá responder. Aunque la semilla del Bautismo corresponde a la especie “cristiano”, en cada cual dará una fisonomía propia. En el caso de la Oblata se destaca particularmente la imagen de Ofrecimiento Victimal de Cristo Crucificado:</p>
<p>“(…) Llegó un día y recibí el Bautismo, quedé injerta en Cristo, pero en orden a ese plan eterno de Dios que me tenía destinada a ser Oblata de Cristo Sacerdote.” (EPP 1976, p 22)</p>
<p>Desde ésta participación en el Sacerdocio de Cristo y como incorporación al “linaje elegido, sacerdocio real, nación santa…” (1 P 2, 9):</p>
<p>“Quedé entroncada en el sacerdocio de Cristo en orden a ser Oblata de Cristo Sacerdote.”</p>
<p>“Esta CONSAGRACIÓN es más perfecta cuanto que esas ataduras, esos vínculos con que nos consagramos, representen mejor a Cristo (Cf. LG 44). En Pobreza, llegar a decir como ÉL: ‘No tengo dónde reclinar la cabeza.’ No tengo posesión de nada. Mi única posesión y herencia es Dios. Y en Castidad, llegar a no tener otro Querer que Cristo, sus intereses, su sed de almas, su ansia de sólo la gloria de su Padre. Y en Obediencia, no tener otro Querer que la Voluntad del Padre.” (IN nº 68 – 1968 Tomo II, p 341)</p>
<p>La Configuración de una forma de desierto Claustral, en riguroso silencio, pero en el marco Cenobítico, da a la Oblata el medio adecuado para la realización práctica de éste camino de Oblación: “…y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma.” (Ef 5, 2)</p>
<p>“(…) En verdad que esto exige un ejercicio de virtudes; pequeñas en las cosas, pero heroicas por la Constancia y por lo íntimo del ser que hay que poner en Oblación.” (IN nº 2 – 1961 Tomo I, pp 20.21)</p>
<p>“La Oblata tiene que descubrir y aprovechar en la vida común el arsenal de posibilidades de sujeción a la voluntad de Dios. Porque a través de su gama de horarios, trabajo, convivencia, soledad, silencio,…le ofrece la vivencia constante de esa entrega total a la voluntad de Dios, en ejercicio de profunda fe, en práctica ininterrumpida de Caridad y Humildad.” (Documento Capitular 1975, p 54)</p>
<p>Madre Mª del Carmen vuelca este deseo ya desde las primeras “Reglas” que escribió en 1944:</p>
<p>“Viviréis en Comunidad, formando un solo corazón y una sola alma, fundidas en un mismo espíritu y en un solo Amor, que es Cristo, con quien estáis escondidas en Dios.” (Reglas nº 13)</p>
<p>Pero paralelamente recalca en la misma:</p>
<p>“Mas, viviréis en Soledad de celda y Silencio absoluto, como si sólo Dios: tu vocación y tu alma existieran.” (Reglas nº 13 id. Ss)</p>
<p>La Consagrada en Religión, muestra públicamente que su Profesión Monástica consiste en “revestirse de Cristo” (Ga 3, 27) y en participar de su Muerte, Sepultura y Resurrección (Catec. 1227). Y quien ingresa en un Desierto, adoptando la forma Contemplativa Claustral, da aún mayor énfasis al vivir “sepultados con Cristo.” El Desierto, tiene un “valladar que asegura la Vida Escondida con Cristo en Dios, a la que hemos sido llamadas por vocación contemplativa.”(Constituciones 105)</p>
<h2><span style="color:#993300;"><strong><span style="color:#993300;">1) “</span></strong></span><span style="text-decoration:underline;"><span style="color:#993300;"><strong><span style="color:#993300;">…ABSCONDITA CVM CHRISTO IN DEO”</span></strong></span></span></h2>
<p>Habéis muerto,</p>
<p>y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios</p>
<p>(Col 3, 3)</p>
<p>“La vida contemplativa exige , dado su sentido y finalidad en la Iglesia, una forma peculiar de vida; tiene unas EXIGENCIAS NECESARIAS, VITALES, para poder llenar su misión de ser Iglesia orante: la Soledad, el Silencio y laAustera Penitencia.” (IN nº 58 – 1967 Tomo II, p 217)</p>
<p>Oculta a los ojos de los hombres, es predicación silenciosa de Aquel a quien se ha entregado la vida. (Catec. 921)</p>
<p>“(…) amar la Clausura en todo su espíritu, como nos es exigida por almas contemplativas, viviendo este apartamiento del mundo para, desde lo escondido de Dios, amar a los hermanos en las entrañas de Cristo.</p>
<p>Clausura: soledad y apartamiento.</p>
<p>Clausura: caridad universal, apostolado misteriosamente fecundo.”</p>
<p>(IRV – 1967 “Clausura – Soledad y silencio” p. 1 ss)</p>
<p>“Las Rejas son salvaguarda, signo material de nuestra separación del mundo, de nuestra vida escondida con Cristo en Dios (…) Doble y profunda realidad de estar separadas del mundo y, sin embargo, amar a las almas en las entrañas de Cristo.” (Doc. Cap. 1975, p 48.50)</p>
<p>La Clausura que Madre Mª del Carmen diseña, se ordena a la misión que se ha de cumplir: la <span style="text-decoration:underline;">Oración</span> y la <span style="text-decoration:underline;">Oblación</span>: “pro eis et pro Ecclesia”.</p>
<p>“Las Normas de Clausura hay que amarlas y estimarlas en todo su valor. Son el valladar que asegura la profundidad de la acción vital en la Iglesia de vida Contemplativa, y da al alma el horizonte amplio de esa vida apostólica misteriosamente fecunda, en donde el amor a los hermanos, a la Iglesia toda, se pone en acto; porque al amarlos en las entrañas de Cristo, es con ÉL y en ÉL la entrega y oración, cooperando así en la edificación del Cuerpo de Cristo.” (cf. IRV – 1967 ss)</p>
<p>Es dentro de ese desierto Claustral, la Oblata va ahondando en los sucesivos tiempos Litúrgicos a lo largo del año, que son desarrollo del único misterio Pascual:</p>
<p>“(…) Adhesión del espíritu, de la mente, del alma, en una alabanza que es a la vez Oración  y entrega; porque oración y sacrificio; alabanza y oblación; Misa y Oficio Divino, son una sola cosa. Es la continuidad del sacerdocio de Cristo en la Iglesia.” (IJ nº 14 – 1972 p 149)</p>
<p>Exhorta a sus hijas a guardar el “silencio eucarístico”:</p>
<p>“Penetren en la vida que nos da Su Silencio… su abandono… esa permanencia callada… esa constancia en la entrega: ‘estaré siempre con vosotros’ –Mt 28,20-; en esa humildad que es muerte e inmolación oculta. La Eucaristía nos dice TODO en nuestra vida de Oblación.” (EPP 1971, p 2)</p>
<p>Dentro del desierto, Madre Mª del Carmen se enardece por el “Misterio del Amor Sacrificado”, ésto es: la Presencia escondida del Amor, en lo escondido de su desierto:</p>
<p>“Misterio de amor de la Eucaristía (…) El alma Oblata tiene que vivir de tal manera su escondite con Cristo en Dios, que ni a los ojos de las criaturas ni a los suyos propios aparezca nada: y viva escondida la muerte de un Cristo Eucaristía que ‘los amó hasta el extremo’ (…)</p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;"><strong>Un día y una noche… y otra y otra… en todos los Sagrarios del mundo.</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;"><strong>Día y noche en el silencio de una inmolación oculta.</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;"><strong>Es el reclamo de Cristo a la Oblata.</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;"><strong>Y la gente pasa por la puerta y ni se aperciben de que ÉL está allí. (…)</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;"><strong>Es gratitud que rinde</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;"><strong>Es petición humilde: que enseñe, que –yo-aprenda.</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;"><strong>Esfuerzo en fidelidad (…)”</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;">(EPP 1974, p 2 ss)</span></p>
<p>Vemos cómo ella asume la actitud receptiva y agradecida de la Iglesia, Esposa de Cristo, a quien ÉL confió en la última Cena el don del sacrificio eucarístico y el don del sacerdocio ministerial.</p>
<p>“Descubrir en la Eucaristía el ejemplo vivo de lo que es una donación de amor (…) descubrir cómo Cristo es don, camino, verdad y vida para ella en la Eucaristía; ocultamente, sin aparecer, sin poder ser descubierto por nadie (…) El obediente del Padre se hace obediente de la criatura! No cambia. Tanto en la soledad, el abandono y el desprecio, como en el tumulto de almas, en las aclamaciones de alabanza, en la solemnidad, en la adoración que le pueden hacer las almas, no cambia. Él perpetúa esa donación de amor (…)” (EPP 1972, p 10-11)</p>
<p>La fe impulsa también a Madre Mª del Carmen, en lo oculto de su desierto, a acercarse suplicante a Cristo en la Eucaristía, como aquellas personas que acudieron a ÉL en busca de ayuda durante su vida terrena: “(…) que ÉL está allí, que tenemos algo más –muchísimo más- que tocar la orla de su vestido: ¡tenerle cerca!” Y así, empapada de piedad eucarística y con sus ojos puestos en la Gloria futura, nuestra Madre Fundadora piensa en la comunión de Caridadnacida de la participación fraterna de todas sus hijas, en el mismo banquete Pascual. “La caridad no pasa nunca” (1 Co 13, 8). Y tampoco la unión de amor que ha creado el único sacrificio de Cristo, celebrado juntas cotidianamente en la Eucaristía y vivido en la entrega del día a día durante esta existencia efímera.</p>
<p>“El amor no muere, la Caridad es eterna. Vivimos ahora como un destello de la Caridad misma (…) arriba en el cielo será nuestra fuerza intercesora, y seguirá siendo ejercicio de Caridad para con las Hermanas de la tierra.” (EPP 1962, p 85)</p>
<p>“(…) caridad que nos entronca en comunión íntima con la Iglesia Purgante y Triunfante porque el mismo amor, Cristo, nos une, nos juzga y nos salva.” (Constituciones 129)</p>
<p>Madre Mª del Carmen suele tratar de la Esperanza preferentemente al hablar de la Virginidad consagrada; pero ésta realmente alimenta su motivación en la Eucaristía, con “el trigo y el vino que hacen florecer vírgenes” (Za 9, 17):</p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">“El paréntesis de la Esperanza es pequeñísimo:</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">sólo dura la vida,</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">que por muy larga que sea, no es nada.</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">Es un relámpago perdido en la Eternidad.”</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;">(EPP 1965, p 57)</span></p>
<h2><strong><span style="color:#993300;">2) </span></strong><span style="text-decoration:underline;"><strong><span style="color:#993300;">Vivencia de la Penitencia</span></strong></span></h2>
<p>Mi sacrificio es un espíritu quebrantado</p>
<p>(Sal 51, 19)</p>
<p>“Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros” (1 Jn 1, 8 y Cf Catec. 1425). Por tanto, ante la triste realidad de nuestros desamores, se impone:</p>
<p>“(…) llorar por la infidelidad a un amor que amó hasta el extremo.” (EPP 1970, p 18)</p>
<p>“(…) no olvidemos que tenemos que estar siempre muy vigilantes, muy atentas, muy en lucha (…) la profesión no nos confirma en gracia. Nos da incalculables medios para combatir. Innegable. Pero somos menos que nada, soy pecado y tengo en mí el germen de pecado que a nada, inficiona muchos pensamientos, muchas palabras, muchas obras.” (EPP 1974, p 30)</p>
<p>La infinita misericordia del Señor, provoca las lágrimas del arrepentimiento (Lc 22, 61) e invita a una nueva afirmación del amor hacia ÉL (Jn 21, 15-17) Madre Mª del Carmen siente también profundamente la dimensión comunitaria que implica este proceso de la Conversión:</p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">“Esta mirada del Dios que purifica al alma,</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">la pone en una situación irremediable de humildad, de compunción;</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">de encontrarse cargada con las propias miserias, </span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">pero no aislada, no con las suyas solas (…)</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">Tiene que darse ese peso,</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">esas lágrimas,</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">esa compunción en nuestra propia alma (…)</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">Hay que sentir la mirada de Dios que purifica</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">Y que hace sangrar el alma en dolor (…)</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">Que Tu Mirada purifique el alma,</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;">para que en tu Presencia sólo quede Amor.”</span></strong></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#993300;">(CF nº 17 – 1965 pp 173.178)</span></p>
<p>“No nos contentemos con cumplir exactamente todo el Plan de Penitencias que tenemos aprobadas (…) si la conciencia nos está diciendo que no hemos vivido íntimas en el ‘compadecer’ de Cristo (…) (Cap. Faltas nº 4 1961, pp 42-43)</p>
<p>“Esa lista larga de Penitencias (…) muchas veces es espíritu engañoso, porque queda el alma tranquila y, al fin, no es más que una evasión al esfuerzo de morir al propio ‘yo’ sujetándose a las exigencias comunes (…)” (Cap. Faltas nº 28 – 1972 p 302 s)</p>
<p>“No nos engañemos, pues, (…) eso no cuesta nada al propio amor. Más diría que le complace. Eso no cuesta. Cuesta la postura, la  permanencia, la vivencia dentro del espíritu y del alma, de la humildad” (Cap.  Faltas nº 28 – 1972 p 306)</p>
<p>La conversión a Dios con todo nuestro corazón comprende una aversión del mal, con repugnancia de las malas acciones que hemos cometido, y un deseo y una resolución de cambiar de vida con la esperanza de la misericordia divina y la confianza en la ayuda de Su Gracia.</p>
<p>Ante la grandeza de la Misericordia, nuestro corazón se estremece por el horror y el peso del pecado y comienza a temer ofender a su Señor, y verse separado de ÉL.</p>
<p>La Penitencia interior puede tener expresiones muy variadas:</p>
<p>El Ayuno, la Oración nocturna, la limosna y peocupación por el prójimo, las lágrimas de penitencia, etc.</p>
<p>Madre Mª del Carmen, insiste:</p>
<p>“La principal Penitencia externa ha de ser la observancia y perfección en todo acto: que doblegue y humille nuestro ser a una sujeción concreta, estrecha y fuerte a la voluntad de Dios en cada momento (…) Es siempre estar atentas y dadas para no ser tropiezo en el vivir común, conjunto de cosas, de actos, de costumbres, pero con sentido Penitencial.” (Actos I, 1966 p 312 s.)</p>
<p>Así el hombre no tiene nada de qué pueda gloriarse, sino que toda nuestra gloria está en Cristo (…) en Quien nos satisfacemos dando frutos dignos de penitencia que reciben su fuerza de ÉL, por ÉL son ofrecidos al Padre y gracias a ÉL son aceptados por el Padre. (Cc. Trento: DS 1691)</p>
<p>“Hay que hacer las Penitencias que sean: el Ayuno, las Disciplinas, la Abstinencia total de carne, etc., cogida el alma en ésta realidad de que estamos dando capacidad a Cristo Redentor, Reparador, Sacerdote, que está exigiendo ese sacrificio sensible para completar Su Pasión, siguiendo su Vida Victimal.” (IN nº 15 – 1962 Tomo I, p 166)</p>
<p>“La Penitencia no es que tengamos que aceptarla o no, sino que es cosa NECESARIA, de primer orden (…) No puedo decir que Cristo en su orar y sufrir  sitúa mi alma en una seguridad, una paz y que no necesito otra cosa. No. Cristo ofreció también su cuerpo. No podemos eliminarnos de esa realidad. (…)”(IN nº 15 – 1962 Tomo I, p 160-161)</p>
<p>A través de las enseñanzas de Madre Mª del Carmen se ve claramente que ella enfoca las Prácticas Penitenciales con un sentido fundamentalmente Eclesial, comunitario y apostólico. No piensa tanto en la purificación individualista del alma cuanto en el efecto benéfico que el propio esfuerzo penitencial puede reportar a otros miembros del Cuerpo Místico:</p>
<p>“Sin la Penitencia quedamos como miembros muertos, porque esa vida que necesita en sus miembros es ésta: continuar lo que resta a Su Pasión.” (Id. P 162)</p>
<p>“Sentido de Penitencia tiene todo el vivir común de la Oblata que, asentado en una Auténtica Austeridad, hace real el que la Oblación sea una vida.” ( Directorio 246)</p>
<p>“El conocimiento de los propios fallos, la humilde acusación, el dilatar el corazón en caridad fraterna doliéndonos universalmente por las faltas cometidas, vivifica la realidad de ser un solo corazón y una sola alma, fundidas en un único amor: Cristo.” (Constituciones 120)</p>
<p>Cristo quiso que toda su Iglesia, tanto en su oración como en su vida y su obra, fuera el signo y el instrumento del perdón y de la reconciliación que nos adquirió al precio de Su Sangre, sin embargo, confió el ejercicio del poder de absolución al ministerio apostólico. (Catec. 1442) Ella confió a sus hijas esa veneración por el Sacramento de la Penitencia, y les enseña a acudir frecuentemente y con la óptima preparación de alma Consagrada, que va cargada con el peso de su pobre respuesta al amor de Dios sobre ella y la conciencia de sus desamores:</p>
<p>“Pasar al confesionario conscientes de que este Sacramento le dará al alma una Fuerza y una Gracia nuevas. (…) No se acusen de un modo superficial; es necesario descubrir la raíz que está dando vida a infinito número de faltas.” (…) (IN nº 12 – 1962 Tomo I, p 140)</p>
<p>“¡Dios nos libre de esas recámaras y dificultades! ¿Porqué nos va a dar apuro manifestar algo a un Confesor, cuando Dios es quien lo ve todo? El sacerdote es otro Cristo (…) Con esa fe, sin dobleces, con sencillez, sin resabios y sin prejuicios… Fe : es Cristo.” (IN nº 17 – 1962 Tomo I, p 181.186)</p>
<p>“Mezclando el peso del dolor que hunde, con las alas del amor que lanza. El cieno de miseria, de desamor, de pecado, perderlo en la mirada del amor de Dios… (EPP 1975, p 26)</p>
<p><strong><span style="color:#993300;">Yo reconozco mi culpa, y hago por mi purificación la ofrenda…</span></strong></p>
<p>(Cf. Sal 51,5 y Mc 1,44)</p>
<p style="text-align:center;">Escrito por:</p>
<p style="text-align:center;"><strong><a href="http://hesiquia.wordpress.com/oblacion-2/"><span style="color:#993300;">Oblatas de Cristo Sacerdote</span></a></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><span style="color:#993300;"><a href="http://www.oblatasdecristosacerdote.com/"><span style="color:#008080;">Sitio Web</span></a></span></strong></p>
Posted in artículos y ensayos Tagged: doctrina de la oblación, la oblación, Madre Mª del Carmen Hidalgo de Caviedez y Gómez, Oblatas de cristo Sacerdote <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/249/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/249/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/249/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/249/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/249/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/249/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/249/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/249/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/249/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/249/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=249&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/11/02/doctrina-de-la-oblacion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>El abandono confiado en la Divina providencia</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/10/30/divina-providencia/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/10/30/divina-providencia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2009 15:16:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[abandono confiado]]></category>
		<category><![CDATA[abandono confiado en la divina providencia]]></category>
		<category><![CDATA[Claudio de la colombiere]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=267</guid>
		<description><![CDATA[Libro disponible
Haz clik aquí
Posted in Libros Tagged: abandono confiado, abandono confiado en la divina providencia, Claudio de la colombiere      <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=267&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><h2 style="text-align:center;"><strong><a href="http://textosmonasticos.wordpress.com/el-abandono/">Libro disponible</a></strong></h2>
<p style="text-align:center;"><a href="http://textosmonasticos.wordpress.com/el-abandono/"><span style="color:#993300;">Haz clik aquí</span></a></p>
Posted in Libros Tagged: abandono confiado, abandono confiado en la divina providencia, Claudio de la colombiere <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/267/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/267/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/267/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=267&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/10/30/divina-providencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>Origen de la Orden Capuchina</title>
		<link>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/10/23/capuchinos/</link>
		<comments>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/10/23/capuchinos/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2009 13:04:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hesiquia</dc:creator>
				<category><![CDATA[artículos y ensayos]]></category>
		<category><![CDATA[capuchinos]]></category>
		<category><![CDATA[frailes capuchinos]]></category>
		<category><![CDATA[origen de la orden capuchina]]></category>
		<category><![CDATA[reforma franciscana]]></category>
		<category><![CDATA[san francisco de asis]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://textosmonasticos.wordpress.com/?p=237</guid>
		<description><![CDATA[ 
La desazón producida por el sentimiento de infidelidad al proyecto original de Francisco de Asís acompañará a muchos, como una sombra, en el caminar histórico de la Fraternidad, siendo el motivo de los innumerables intentos de reforma que el Franciscanismo ha conocido a través del tiempo.
A mitad del siglo XIV, por reacción contra el [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=237&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='snap_preview'><br /><p><span style="font-family:'Times New Roman';font-size:medium;line-height:normal;"> </span></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>La desazón producida por el sentimiento de infidelidad al proyecto original de Francisco de Asís acompañará a muchos, como una sombra, en el caminar histórico de la Fraternidad, siendo el motivo de los innumerables intentos de reforma que el Franciscanismo ha conocido a través del tiempo.</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>A mitad del siglo XIV, por reacción contra el «conventualismo» de la Orden, comenzaron a aparecer en Italia, España y Francia diferentes grupos de frailes que aspiraban a una vida más coherente con los orígenes franciscanos, deseosos de volver a una vida más acorde con los orígenes de la Fraternidad, especialmente en el retiro y la pobreza. Dentro de este ambiente de reforma nacieron los Capuchinos.</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>El motivo fue el mismo de siempre: un grupo de frailes, en este caso Mateo de Bascio, Pablo de Chioggia y los hermanos Ludovico y Rafael de Fossombrone, insatisfechos de la vida que se llevaba en la «Observancia», decidieron volver al eremitismo de los orígenes como una forma de cumplir literalmente la Regla.</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>Sin permiso previo de su Provincial, optaron por hacer efectiva su nueva forma de vida, lo que les ocasionó persecuciones y aventuras sin fin hasta que su amistad con Catalina Cibo, duquesa de Camerino y sobrina del Papa, hizo posible que el 3 de julio de 1528, por medio de la bula </strong><strong>Religionis zelus</strong><strong>, Clemente VII concediera existencia jurídica a la nueva Fraternidad. En realidad se trataba, simplemente, de poder llevar «vida eremítica», guardando la Regla de San Francisco, de usar la barba y el hábito con el capucho piramidal -de aquí el nombre de «Capuchinos»- y de predicar al pueblo.</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>La afluencia inmediata de gran número de observantes y algunos novicios planteó la necesidad de hacer unas Constituciones que definieran la incipiente reforma. Un año después se convocó el primer Capítulo para organizarse y redactar las Constituciones que, por hacerse en el eremitorio de Albacina, han pasado a la historia como </strong><strong>Las Constituciones de Albacina</strong><strong>, aunque en realidad llevaran el título de </strong><strong>Constituciones de los hermanos llamados de vida eremítica</strong><strong>.</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>La reforma Capuchina, de tanto rigor en sus formas, se mostraba en el fondo poco franciscana. Reforzada por el ingreso de grandes personalidades de la Observancia, se vio la necesidad de hacerla más equilibrada volviendo al genuino espíritu de Francisco. Para ello se convocó un nuevo Capítulo con el fin de discutir las nuevas Constituciones. Algunos de los iniciadores de la reforma no resistieron este cambio, creando verdaderos problemas, por lo que tuvieron que ser expulsados de la Orden. En 1536 se promulgaron las nuevas Constituciones, donde la mesura y el equilibrio entre la contemplación y la acción llegaron a tal punto que se que convirtieron, prácticamente, en la legislación definitiva de la Orden. Las posteriores renovaciones sólo introducirán detalles de forma que no afectan al contenido.</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>La celebración del Concilio de Trento (1545-1563) favoreció la consolidación de la reforma. Con la instauración de casas de estudio en vistas a la formación para el ministerio, unos conventos más espaciosos y una organización más disciplinada, los Capuchinos no sólo se afianzaron sino que lograron expandirse geográficamente.</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>Primero fue Francia, después Bélgica. En España resultó más difícil por la prevención existente en la Corte de Felipe II, al considerar que la nueva reforma de los Capuchinos no añadía nada a la ya existente en España y muy extendida reforma de los Descalzos y Alcantarinos. El primer intento parece que fue en 1570, aunque sin resultados positivos. Fue en 1578 cuando consiguieron establecerse en Barcelona. La Orden fue extendiéndose rápidamente hacia el Rosellón, luego hacia Valencia (1596) y, finalmente, Aragón (1598) y Navarra (1606). Castilla seguía cerrada a los Capuchinos, hasta que en 1609 lograron establecerse en Madrid, multiplicándose posteriormente por otros puntos de Castilla y Andalucía (1613).</strong></p>
<p align="JUSTIFY"><strong>Los capuchinos, por tanto, en su opción de volver a los orígenes, no hicieron más que seguir el ambiente de renovación y darle una forma concreta. «Volver a Francisco» era la consigna que latía en el fondo de la reforma; pues, como dice uno de los primeros cronistas: «Reformarse no es otra cosa que retornar a la forma original dada en los comienzos a nuestra Orden».</strong></p>
<p style="text-align:right;"><strong>por Fr. Julio Micó, o.f.m.cap.</strong></p>
<h2 style="text-align:center;"><strong><a href="http://www.db.ofmcap.org/ofmcap/s2magazine/index1.jsp?idPagina=1">ofmcap</a></strong></h2>
<p style="text-align:center;"><strong><a href="http://www.franciscanos.org/enciclopedia/capuchinos.htm">Más textos sobre el tema</a></strong></p>
<p style="text-align:center;"><strong><a href="http://www.corazones.org/santos/francisco_asis_escritos_completos.pdf">Escritos completos de San Francisco</a></strong></p>
Posted in artículos y ensayos Tagged: capuchinos, frailes capuchinos, origen de la orden capuchina, reforma franciscana, san francisco de asis <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/textosmonasticos.wordpress.com/237/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/textosmonasticos.wordpress.com/237/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/textosmonasticos.wordpress.com/237/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/textosmonasticos.wordpress.com/237/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/textosmonasticos.wordpress.com/237/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/textosmonasticos.wordpress.com/237/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/textosmonasticos.wordpress.com/237/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/textosmonasticos.wordpress.com/237/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/textosmonasticos.wordpress.com/237/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/textosmonasticos.wordpress.com/237/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=textosmonasticos.wordpress.com&blog=8834657&post=237&subd=textosmonasticos&ref=&feed=1" /></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://textosmonasticos.wordpress.com/2009/10/23/capuchinos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	
		<media:content url="http://0.gravatar.com/avatar/e0baf977be70b1a256ab0b4fe9c8d390?s=96&#38;d=identicon&#38;r=G" medium="image">
			<media:title type="html">Hesiquia</media:title>
		</media:content>
	</item>
	</channel>
</rss>